Millones de cabezas de ganado pastan en La Pampa, provincia ganadera por excelencia, en La Patagonia y otras áreas de menor producción bovina. Aunque en Argentina se come de todo, la carne se ha consolidado como su alimento nacional, en sus riquísimas y versátiles variedades. Los argentinos aprovechan íntegramente no sólo las distintas partes de la res, sino también del cerdo, el cordero y algunas especies silvestres.

Las famosas parrilladas argentinas, tan conocidas en otras naciones, incluyen las carnes más nobles y además algunas partes viscerales como el hígado, el corazón y la popular chinchurria. El corte favorito de los gauchos es la costilla o tira asada a la brasa. Mientras, el bife lo obtienen del carré de la vaca. También se cocinan los bifes de cuadril, de bola de lomo y de paleta.

La influencia extranjera en los menús argentinos

El amplio ingreso de extranjeros a Argentina impactó en su cocina, por ello posee una combinación de la comida criolla, africana, italiana y española.

Su ubicación geográfica, le proporcionan una extensa variedad de verduras, por ser una nación con elevada producción agrícola. Sus miles de recetas han traspasado de una generación a otra, apoyada por los valiosos beneficios de sus extensas tierras agrícolas y ganaderas, que le proveen de sus fabulosos ingredientes, muy especialmente: las carnes rojas.

La cocina argentina se caracteriza por la inclusión de platillos a base de carnes asadas y de pescados de río.

Entre sus recetas tradicionales se encuentran: el bife de chorizo, las empanadas de carne, el chorizo criollo, las milanesas, el dulce de leche, el locro, los sorrentinos y alfajores.

La receta de Bifes a la criolla

Una preparación de este platillo para cuatro personas necesita los siguientes ingredientes: 4 bifes, 1 pimentón verde, 1 pimentón rojo, 2 papas cortadas en cubos medianos, 4 dientes de ajo picaditos, ½ vaso de vino blanco, 1 cebolla mediana picada en cuadritos, aceite de maíz o girasol, sal y pimienta al gusto.

El proceso de elaboración comienza colocando en un recipiente o bandeja los bifes muy limpios, luego se condimentan con sal. Esta carne de debe macerar en su propio jugo, durante una hora. Vierta el aceite en una cacerola y cuando ya esté bien caliente se añaden los pimentones cortados en tiritas y las papas en cubitos, la cebolla picada en trocitos y los ajos. Por último, se debe incorporar el ½ vaso de vino blanco.

Esta preparación se debe sofreír, hasta que todos los ingredientes se hayan cristalizado, cuidando que no se quemen, al terminar se reserva en un recipiente.

Luego se sofríen los bifes macerados en una cacerola bien caliente sin aceite, puede ser en la cocina o al carbón. La cocción de la carne debe realizarse en su propia grasa y vigilarse muy bien, evitando que se queme por fuera y revisando que se haya cocinado por dentro, lo suficiente o si, en todo caso, se desea que quede a término medio.

Al finalizar el proceso de cocción de la carne, se coloca en una bandeja y se vierte el aderezo reservado sobre los bifes, al momento de servir.

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