En muchas naciones la realización de matrimonios legales ha disminuido, debido a los cambios culturales que se imponen en algunas sociedades contemporáneas, donde se han fortalecido las uniones estables o los concubinatos, junto al incremento del número de hijos nacidos de estas uniones.

El crecimiento de los concubinatos se debe a la necesidad humana de formar una pareja, aunque por diversas razones se ha dejado a un lado el matrimonio legal. Para algunos especialistas en Psicología, el aumento de las uniones estables ocurre porque para mucha gente es complicado entenderse y surge la interrogante entre hombres y mujeres adultas sobre ¿por qué formar una pareja y, sobre todo, por qué casarse?

Al igual que dudan sobre la conveniencia de intercambiar recíprocamente las llaves de una vivienda, que es una manera muy real de consolidar un interés también recíproco.

En general, el número de matrimonios ha bajado en muchas naciones durante los últimos años, tanto en los primeros matrimonios, como las segundas nupcias de divorciados. Al parecer, la unión estable otorga más libertad a los miembros de la pareja, a pesar del compromiso y la responsabilidad que supone vivir juntos.

Los expertos afirman que, pese a la disminución del número de matrimonios y del desafecto por las ceremonias civiles, religiosas o aun familiares, las bodas siguen siendo un momento crucial para quienes se casan.

Es un hecho que se ha presentado frecuentemente, suele suceder que cuando una pareja se ha presentado frente a un juez y algo cambia en su relación. Inclusive cuando ya había cohabitación de varios años, cuando los recién casados viven bajo un mismo techo, con el mismo mobiliario o con los mismo amigos.

Algunos efectos psicológicos, luego del casamiento

Algunas investigaciones sobre psicología revelan que en estos casos pueden presentarse cambios, por ejemplo, con frecuencia el hombre engorda, aunque continúe practicando deportes regularmente y comienza a comer mucho más.

Es probable que aumente entre 3 a 5 kilos, que lo obliguen a cambiar su vestuario.

La respuesta de las féminas ante el matrimonio, luego de haber mantenido durante un tiempo una unión estable, también llama la atención. La mujer insensiblemente empieza a ir con más frecuencia a la peluquería, compra más productos de belleza, sin que los utilice realmente, lee con interés artículos sobre estética o comienza a interesarse por aprender a cocinar mejor. Estos son algunos de los cambios que puede comenzar a manifestar. Su comportamiento hacia afuera y hacia adentro está lleno de rituales, que ellas conscientemente no han decidido adoptar.

La llegada del matrimonio y los cambios

Los expertos consideran que algunas de las transformaciones que aparecen en los hombres y mujeres que deciden casarse, luego de pasar a años en concubinato, obedece muchas veces a la aparición de circunstancias nuevas, especialmente relacionadas con la legalidad de la unión estable. Por ejemplo, el matrimonio o cualquier otro acto social significativo equivale, a la apertura de una cuenta bancaria conjunta o el depósito del contrato de compra de una vivienda, lo que supone muchas veces una situación nueva para quienes no se había preocupado antes por adquirir un inmueble en pareja.

Esto supone la aparición de nuevas situaciones, como el compromiso de seguir siendo los mismos, el uno para el otro, y la llegada de más responsabilidades.

Muchas parejas que se han mantenido en uniones estables durante algún tiempo logran felizmente adaptarse a la vida matrimonial, que supone mayor legalidad para ambos, mientras otras desafortunadamente no de adaptan a estos cambios y solo encuentran alivio en la separación. Otro factor a considerar se relaciona con los valores culturales y sociales de cada país y de las familias, porque en cada nación la conformación de las parejas, las uniones estables y los matrimonios tienen características diferentes.

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