En la Francia del siglo XVIII, el interés por el gato se expresa en cuadros de pintores muy famosos como Le Mercier, Boucher y Chardin y continuó en el siglo XIX con Gericault, Courbet, Renoir y sobre todo Manet, a quien le gustaba más estudiarlos y tenernos dentro de su taller de pintura.

Algunas investigaciones sobre la vida de los grandes pintores europeos, revelan que la afición de Manet por los gatos, en general, fue compartida en los círculos literarios de la época antigua por escritores como: Víctor Hugo, Gautier, Baudelaire, Mallarmé y Champfleury, cuyo libro “Les Chats”, fue ilustrado por Manet.

En Alemania, E. Holfman escribe sobre el juicio de la vida, a través de la persona de su querido gato Murr. Mientras en Suiza, el famoso pintor Theóphile Steinlen, compartía su vida con una colonia de gatos callejeros, a quienes los presentó en carteles de tipo publicitario, siendo el primer pintor que representó un gato en movimiento violento.

Los estudios sobre la antigua relación entre el gato y el hombre, demuestran que este vínculo se estableció hace miles de años y se refleja en numerosas obras artísticas de pinturas al óleo, en las cuales siempre aparecían los gatos.

Otros pintores de la época, como Gottfried Mind de Basilea y la holandesa Henriette Rodner los representaba en sus obras de arte con verdadera devoción. El pintor japonés Kuniyoshi dedicó muchas de sus obras a los gatos.

La domesticación de los gatos comenzó en el siglo XIX

Hacia finales del siglo XIX, los gatos pasaron de la cocina a la sala de estar, iniciándose una revolución de la actitud humana hacia ellos, especialmente al celebrarse en 1871 la primera Exposición Nacional de Gatos, en el Cristal Palace de Inglaterra, seguida por la Fundación del National Cat Club.

En aquella época antigua, ayudó el hecho de que la Reina Victoria tenía dos gatos persas, y que las fotos de estos gatitos fueron los premios donados a los ganadores de la Exposición, firmadas por el Príncipe de Gales. En Estados Unidos, la primera exposición de gatos, se celebró en Nueva York, en 1895.

Edgard Allan Poe, uno de los grandes amantes de los gatos

Por su parte, Edgard Allan Poe, trata a los gatos en sus tétricos cuentos, en forma también tétrica, contrastando con el cariño que le tenía a su gata Catarina, un enorme ejemplar tricolor que le acompañó por mucho tiempo.

El escritor estadounidense Marc Twain expresó de los gatos, que: “Una casa sin un gato bien alimentado, mimado y debidamente respetado, puede ser una casa perfecta, tal vez, pero ¿cómo poder demostrarlo?

El amor por los gatos proviene desde la antigüedad, y esa cultura se ha mantenido hasta nuestros días. Los europeos, norteamericanos y asiáticos se inclinan más por la crianza de estos animales en los hogares, en comparación con las familias de otras regiones del mundo, quienes prefieren a los perros como animales de compañía.

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