Las enfermedades parasitarias en perros suelen ser el motivo de la mayoría de las consultas veterinarias, especialmente porque los canes pueden contaminarse al salir a pasear al parque, al tener contacto con otros perros que pudieran estar enfermos, al beber agua contaminada o de charcos e inclusive si ingieren algún trozo de hierva contaminado con heces fecales de otros perros.

Algunas investigaciones sobre medicina veterinaria, revelan que si no se tratan a tiempo, las enfermedades parasitarias caninas pueden ser mortales, por lo cual es necesario observar los síntomas que presenta el perro como: inapetencia, cansancio, tos seca o con flema, vómitos, diarrea, ojos llorosos y dolores de estómago.

Si se detectan estos síntomas es necesario recurrir inmediatamente al veterinario, quien diagnosticará el tipo de parásito que está afectando al animal e indicará el tratamiento medicinal más adecuado.

Un ejemplo de las diferentes enfermedades parasitarias en perros es transmitida por los ascárides o gusanos redondos. Los ascárides que afectan al perro miden de 12 a 20 centímetros de largo, cuando son adultos. Existen dos clases de ascárides que afectan a los perritos, y sus procesos de contagio son casi idénticos.

Los estudios científicos revelan que los huevos de estos no deseados parásitos, no pueden ser vistos a simple vista, sino con ayuda de un microscopio. Estos huevos salen al exterior en los excrementos de los perros y, por lo general, a las dos semanas adquieren poder de infección. En ese estado cada huevo contiene un pequeño gusano en espiral y puede vivir durante años esperando ser recogido por otro perro.

Diversas formas de contaminación parasitaria en canes

La infección de estos parásitos puede ocurrir si el perro arrastra por el suelo un pedazo de carne, o también los cachorros se infectan si las ubres de las madres tienen huevos y los tragan junto con la leche materna. Los huevos al ser ingeridos por el perro, van a su intestino y allí queda libre la larva; estas larvas perforan la pared intestinal y penetran al torrente sanguíneo, logrando llegar al hígado y a los pulmones.

Si hay muchas larvas, el perro comienza a sufrir de tos. Luego vuelven a ser tragadas por el perro y van al intestino donde se fijan y alcanzan su madurez a los dos meses.

La presencia de estos parásitos le origina al perro varios síntomas, entre los cuales se encuentran; un excesivo apetito, alteraciones digestivas, aletargamiento, pelo sin brillo, mal aliento, barriga hinchada, anemia, diarreas y bajas temperaturas.

Ante la presencia de síntomas en los perros se debe acudir de inmediato al veterinario

En caso de existir una enorme cantidad de gusanos, puede sobrevenir la muerte del animal, sobre todo si es cachorro, debido a una obstrucción intestinal.

Si se alojan en los pulmones pueden provocarle una pulmonía al perro.

Para evitar estos parásitos en los canes, es necesario mantener una estricta limpieza en sus recipientes de comida y agua y consultar rápidamente al veterinario, quien después de hacer un examen de heces al animal, recomendará el medicamento y la dosis a usar.

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