Son casi dos años desde que Yalitza Aparicio se convirtió en una estrella de Cine mundial, al debutar en la última película del director mexicano, Alfonso Cuarón, Roma. Los resultados fueron conocidos por casi todos, otro manojo de Oscares para el director, entre ellos, el de mejor director y mejor película internacional, y a la protagonista, una nominación a la mejor intérprete del año y ahora, como la insignia social de nuestro país que da voz a los grupos minoritarios, precisamente, la trama de la cinta.

Camino a Roma

Roma nace como una necesidad intima de Alfonso Cuarón por reconocer la labor de las trabajadoras domésticas en la república mexicana, basado en sus años de infancia bajo los cuidados de su nana Leodegaria, oriunda del Estado de Guerrero en México y quien desde muy chica llegase a la capital en busca de empleo.

La película es un viaje enternecedor por la intimidad y sacrificio de aquellas trabajadoras muchas veces invisibles, una obra maestra que arrebató emociones de miles.

El camino al éxito

Una de las claves para que Roma se tradujera en el éxito que significó, fue un reparto cimentado en la inexperiencia, actrices natas que nada supieran de actuación, pero con el talento suficiente como para que la naturalidad no entorpeciera la concesión con el espectador. De ese casting fue que salieron Yalitza Aparicio y Nancy García, dos chicas oaxaqueñas de raíces humildes que asombraron a todos.

El arriesgado experimento trajo buenos dividendos, la critica la adoró al punto de compararle con obras de Felini o más propiamente, con la icónica, El ladrón de bicicletas, de 1948.

Esto ocasionó una riña de opiniones entre los que defendían el protagónico de Yalitza y otros que demeritaban su trabajo, y su posterior nominación al premio de la academia, alegando que el éxito era obvio pues ella era así y que eso no significaba reto alguno. El argumento solo obvió un problema de antaño arraigado en México y el continente, pues, aunque Yalitizia Aparicio en efecto tiene rasgos indígenas, en realidad en profesora con estudios universitarios y no empleada doméstica.

Lo que siguió luego de su aparición en los premios de la academia en las primeras filas a lado de su madre, fue una serie de reconocimientos y encomiendas sociales que le fueron conferidas, como ser embajadora de ONU en pro de los derechos de los pueblos indígenas y de las minorías y aparecer en diversas portadas y eventos rompiendo estereotipos de belleza globales falsamente colocados por la mercadotecnia, rol que la actriz parece tomar con orgullo y es ahora su nuevo enfoque de vida.

Además de los medios convencionales en los que Yalitza se ha convertido en tendencia recurrente, ella busca sus propios espacios, de ese modo, estrenó un canal de YouTube en que conjuga su reciente fama con las causas sociales, como así se pudo ver en su primer video que inauguró la cuenta que, a tan solo unas horas de ser lanzado, ya contaba con más de 10.000 mil seguidores.

Yalitza en YouTube

En un lapso de no más de 5 minutos, ‘Yali’, como ella misma invitó a sus seguidores a llamarla, la primera mujer indígena en México en aparecer en una portada de Vogue, hace un repaso por la historia de cinco mujeres que dijo admirar y que, como ella, se distinguen por un en favor de los grupos indígenas en nuestro país.

Así, tanto corredoras, poetas, músicas, lingüistas y su propia compañera de reparto, Nancy García, aparecen allí dando prueba de su valía y trayectoria en voz de la oaxaqueña.

El video ya cuenta con más de 18.000 mil visitas en menos de 24 horas de ser lanzado, lo que nos hace saber que, en definitiva, es Yalitza Aparicio, la nueva diva mexicana, un lugar nunca antes ocupado por una persona tantos méritos y dignidad que definitivamente le viene bien no solo México, sino a un continente en constantes luchas de clase.

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