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La gente hacía fila para marcar la tarjeta de acceso y luego hace fila para bajar los pisos para poder tomar el descanso de 20 minutos que nos otorgan a las diez de la mañana; pensaba sobra las filas que hacemos durante la vida: hacemos fila desde pequeños, aunque no tengamos conciencia de ello; recuerdo que en la casa de mis abuelos hacíamos fila todos los niños para pasar a la cocina a recibir el plato de comida y llevarlo a la mesa, o cuando hacían asados en la azotea y hacíamos fila para recibir la carne y las papas recién hechas; cuando jugábamos fútbol estábamos formados en filas para ser elegidos; también recuerdo que en las fiestas de quince años uno hacía fila no sólo para comer, sino para bailar el vals; y en navidad, uno hacía fila para ir a felicitar a los suyos.

Hacíamos filas para bajar las escaleras cuando mi abuelo iba adelante luego del accidente que le jodió la cadera y bajaba con una parsimonia desesperante; hacía filas ya en la adolescencia cuando mi mamá me obligaba a ir a misa y debíamos formarnos para recibir la hostia y también cuando nos alborotábamos para darle la paz a todos los desconocidos al alcance; como estudié en un colegio militar, las filas fueron más comunes para mí que para otros; filas para ir al baño, filas para entrar y para salir del colegio, del salón, del auditorio, de la cafetería, de la ruta...

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Ya más grande empecé a jugar baloncesto en diversos torneos y debíamos hacer fila para saludar a los rivales, chocando las manos uno detrás de otro y ellos igual que nosotros; también hacíamos filas para esperar a que los organizadores de los torneos nos colgaran las medallas cuando ganábamos.

Cuando entré a trabajar tuve que hacer filas en los buses para subir y para bajar; cuando he viajado he tenido que hacer fila para hacer el check in y para subir al avión y viceversa. Todo parecen ser filas, para subir y bajar de los ascensores, para subir y bajar las escaleras eléctricas en los centros comerciales, para pagar el mercado en el super, para entrar y salir del cine, también para pagar la boleta y para comprar las palomitas; hacemos filas en la calle cuando vamos caminando intentando conservar la derecha en todo momento.

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¿Qué sería de la vida sin las filas? Hacemos fila cuando llevamos a la mamá de nuestros hijos a parir, hacemos fila con los demás padres que esperan ver asomado al que será su hijo por el resto de la vida, hacemos fila de nuevo para el taxi; hacemos fila cuando queremos donar sangre y cuando queremos pedirla; hacemos fila cuando queremos ir a la feria; hacemos fila para ver si compramos y para ver si pagamos; hacemos fila en los bancos para hacer un pago o para reclamar.

Cuando mi abuelo murió, tuve que hacer fila para poder verlo y despedirme, fuimos varios hombres de la familia en fila para llevarlo a la iglesia, y para llevarlo desfilando en fila de la iglesia al coche fúnebre, y de allí a la capilla en donde lo incineraron; igual fue la fila que seguí cuando mi abuela murió. Si hay un más allá, habrá que hacer filas para el cielo o para el infierno o para el purgatorio, o en su defecto, si volvemos a nacer, habrá que hacer fila para ver en que fila nos toca esperar para regresar.