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Un confidente inesperado

La historia es muy particular, ya que, antes de desempeñarme como periodista, estuve en un puesto de confianza en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que no era ni de cerca lo que se podrían imaginar. Dicho puesto, era como Técnico Teatral B, y al ya no haber producción teatral en el instituto, las funciones que desempeñaba consistían en apoyar (muchas veces “haciendo bulto” solamente) en todos los eventos institucionales. Uno de estos eventos fue la realización del hasta entonces moño rosa (distintivo de la lucha contra el cáncer de mama) más grande del mundo, formado por personas ataviadas del mismo color y fotografiado desde el aire con un dron.

Dicho evento se realizó en octubre del 2016, en el Campo Marte, que es el campo militar preferido por el Ejecutivo para realizar actos solemnes y que se ubica al poniente de la Ciudad de México, en los territorios del Bosque de Chapultepec.

Al encontrarnos en una de las puertas del Campo Marte, más concretamente a la que queda más próxima al Auditorio Nacional, otro compañero de escenografía y yo trabamos conversación con un soldado que custodiaba la puerta de acceso al complejo. Entre mi compañero y el soldado compartieron incluso cigarros, que, según sus palabras, combaten el frío. Mientras discurría la plática, un tanto intrascendente, dos hombres con aspecto de indigentes entraron por esa puerta de resguardo militar con una naturalidad inusitada. Extrañados, ambos compañeros de escenografía le preguntamos al soldado (cuyo nombre no he de revelar en este artículo por motivos de “seguridad nacional”) a qué se debía tan atípica escena.

Fue entonces cuando vino su explicación.

Contrainteligencia

Nos dijo que se trataba de la Contrainteligencia. Que a lo largo de la avenida Paseo de la Reforma, se encuentran apostados en puntos estratégicos diversos militares, muchas veces con alta capacitación, vigilando de encubierto el acontecer de la ciudad, reportando en todo momento a los cuarteles de las zonas militares en forma de llamadas, mensajes de texto y varias fotografías que deben estar tomando y enviando constantemente.

Aquel soldado, incluso refirió que, en las manifestaciones y marchas que se congregan precisamente en Reforma, estos elementos de Contrainteligencia se infiltran y “revientan” este tipo de movilizaciones al ser los primeros en soltar un golpe, o algún proyectil que puede ir desde una botella o piedra, hasta un petardo. Obviamente, en estos casos, ese personal infiltrado debe de estar al tanto de la naturaleza de la movilización para lograr el mayor grado de mimetismo posible en cuanto a vestimenta, lenguaje y trayectoria de la marcha.

Este confidente involuntario, nos refirió también que resulta extenuante el desempeñarse como Contrainteligencia en un día sin incidencias, pues hay que permanecer recorriendo cierta zona en andrajos y al mismo tiempo enviar constantemente las fotografías protocolarias. Incluso nos habló de un personaje en concreto: un hombre medio calvo, con ropa de civil y actitud despreocupada, que a diario se ubica en las escaleras del Auditorio Nacional.

El Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), sí que contempla la contrainteligencia como una serie de acciones encaminadas a salvaguardar la Seguridad Nacional a través de la identificación y prevención de actos hostiles contra las instituciones. Esto según el apartado que a este respecto pone el CISEN en su página institucional.

En el artículo 3 de la Ley de Seguridad Nacional, la contrainteligencia está definida como “las medidas de protección de las instancias en contra de actos lesivos, así como las acciones orientadas a disuadir o contrarrestar su comisión”.

Una paradoja escalofriante

En términos llanos, “inteligencia” es el eufemismo con el que se conoce a institucional y geopolítico al espionaje. Y si nos apegamos a la semántica, estaríamos hablando de que se aplica contraespionaje cuando la población civil decide manifestarse (o incluso cuando no), ya que da por hecho que cualquier mexicano es un peligro potencial para las instituciones que le deben servir.

Así pues, y sin necesidad de recurrir a complicadas tramas tecnológicas, se sigue demostrando que al #Gobierno le interesa lo que hacemos o dejamos de hacer, tal vez más de lo que nos imaginamos. #CDMX #Espiojane