Como activista por los #Animales, he sido testigo hasta el cansancio, de cómo muchas personas se esconden tras una careta de dureza de corazón, que no ponen cuando se trata de otros temas distintos al veganismo.

Probablemente quien se encuentre leyendo esta columna, ha utilizado como forma de esquivar un debate, alguna de estas frases:

  • Las plantas son seres vivos.
  • Hay problemas más importantes.
  • Es que saben muy rico y no pienso renunciar a eso.
  • Que yo lo hiciera no cambiaría nada.
  • Los animales nacieron para morir.
  • Lo hemos hecho desde el inicio de los tiempos.
  • La mayoría de la gente come animales.

Para responder algunas de ellas, te siguiero ver mis otros artículos: Hackeando la mentalidad autómata social y Crítica de un defensor de los animales a la izquierda política mundial.

Y esas son las que podría considerar dudas o comentarios normales, incluso yo mismo me hice algunas de esas preguntas a mi mismo, antes de tomar la decisión de ser defensor de los animales; pero hay quienes al ver que cada una de esas dudas son diluídas con fuertes argumentos a favor del veganismo y en contra de su zona de confort, comienzan a tomar una postura agresiva y a la defensiva, intentando ponerse en el papel de víctimas y a ridiculizar todo argumento en contra, con frases de burla como: "en estos momentos comiéndome un rico pollito","ahora que veo estas imágenes, se me antojó un filete","¿qué tal una carnita asada?",etc.

Racionalización

Al sentir el individuo que es parte de un problema, y que este es un conflicto grave, de injusticia, de crueldad y sobre todo de una actividad e industria innecesaria; comienza a buscar desesperadamente desmarcarse de esa responsabilidad y en lugar de asumirla y actuar para dejar de ser parte de dicho problema, se auto victimiza, y comienza a ver a quien le hace ver ese problema - independientemente del tono que esté usando el activista - como un enemigo, como alguien a quien debe demostrarle que quien está mal es él - el activista vegano - y no le interesa llegar a una conclusión lógica, lo que le interesa es ganar el debate o huir de él.

Para que se entienda un poco mejor, escribiré la definición general de racionalización:

Mecanismo de defensa que utiliza el individuo para evitar sentirse culpable mediante un razonamiento que el supone lógico y evitar la censura de su comportamiento. Distorsiona la realidad para encontrar justificacion a sus comportamientos y razonamientos, para evitar sentirse ansioso, inferior y/o culpable.

De este modo, el individuo pretende seguir con sus actuales comportamientos, y no sentir fricción alguna con su conciencia.

Y todo este proceso, es debido a...

La disonancia cognitiva

Los fanáticos de las películas de ciencia ficción, recordarán la escena donde Neo, comienza a combulsionarse al entrar en shock, debido a que le ha sido revelada una información que sacude las creencias más internas de su ser, cayendo en negación y rechazo de esa realidad que se le presenta ante sus propios ojos.

Veamos una definición sobre esto:

Desajuste interno de la estructura de ideas,creencias y emociones del individuo,al conflictuarse con otras, y esto le genera ansiedad. La persona busca encontrar una armonía entre sus antiguas ideas y comportamientos, con las nuevas, teniendo para esto básicamente dos opciones: utilizar la racionalización o cambiar de actitud y de ideas.

Como podemos ver, están intimamente relacionados ambos términos, así que recuerda esto cuando te encuentres en una situación así o si te acercas a alguien a hablar de un tema como el veganismo y encuentras rechazo.

Finalmente, te aconsejo no temas al cambio.

Los problemas más importantes del planeta están asociados a cómo tratamos a los más indefensos. Existen muchos problemas en el mundo, como las guerras, la desigualdad social, la corrupción y la inseguridad; pero poco puede hacer el ciudadano de a pie respecto a ellos.

Sin embargo, puedes impactar positivamente en muchos otros como la #Ecología, la contaminación,calentamiento global,#Nutrición y la ética social, comenzando con lo que pones en tu plato y te llevas a la boca, con lo que te vistes y calzas. Con esas pequeñas decisiones que tomas en el día a día, haces una gran diferencia.