En los últimos cien años los habitantes de la Ciudad de México [VIDEO] han visto y, sobre todo aprendido mucho, y mucho de esto con base literalmente de golpes.

Han vivido cosas estupendas, así como sucesos terribles mencionando desde unos juegos olímpicos, grandes conciertos musicales de todos los géneros, visitas de todo tipo de personalidades, hasta catástrofes naturales como huracanes y los sismos que azotan a buena parte del país y que dañaron parte importante de la #CDMX.

El desconocimiento de cómo actuar en septiembre de 1985, ante un evento de tal magnitud, hizo que mucha ayuda no sirviera en todo lo posible debido al desorden de la población civil y la incompetencia de las autoridades, la gente asistía a prestar ayuda haciendo lo que creía mejor, es decir, sin organización pero con muchas ganas.

Exactamente después de treinta y dos años la historia se repite y, aunque la población se encuentra más informada y practicando con un simulacro por año organizado por el gobierno local, estos últimos aún dejan puntos al aire que benefician a gente que sin el menor remordimiento hace su segundo agosto del año.

La ciudadanía salió a las calles a remover los escombros de las construcciones ya dañadas por sismos anteriores y que en estas últimas sacudidas no resistieron más, estructuras antiguas y algunas otras no tanto que al amparo de algún funcionario corrupto que recibió la conocida "gratificación" fueron levantados con materiales de mala calidad o que no eran los adecuados para el caso, con el resultado ahora conocido y exhibido por varios medios de comunicación.

Más allá de la ayuda física inmediata

encontramos la que los afectados seguirán necesitando en tanto su vida no regrese a la normalidad si es que esto puede ser posible.

Además de lo poco recuperado, el material de uso diario como son alimentos, agua, ropa, material de curación, medicamentos, y, por supuesto un lugar donde pernoctar, han llegado a sus manos gracias a la intervención de la Cruz Roja, agrupaciones civiles, fundaciones y algunos empresarios que, en verdad se han volcado a colaborar con la causa, recolectando, aportando y entregando de forma clara y transparente, en resumen, acorde a la necesidad del momento que se vive .

El lado triste, además de las muchas pérdidas humanas lo siguen los Centro de Acopio, que proliferaron en la Ciudad, me refiero a los que fueron "instalados", lo mismo en un camellón que en una camioneta, a las puertas de de cualquier establecimiento y aún dentro de algún lavado de autos, estacionamiento público o tíanguis, y a saber donde más donde la gente, con toda su buena voluntad entrega algo para hacer la vida pasadera a alguien más, Parte de esas aportaciones aparecieron días después a la venta en locales aún con las leyendas que los donadores anotaban para motivar al que lo recibiera.

El punto a reflexionar es sobre que autoridad es la encargada de investigar estos ilícitos, si las autoridades previeron esto, si hay alguna sanción y una forma de supervisar a estos "centros" y que esto tampoco se convierta en botín político para "caravanear con sombrero ajeno".

A varias semanas del 19 de septiembre [VIDEO] la ayuda sigue llegando a todo Centro de Acopio, cada vez menor pero sin dejar de llegar, con gran duda si lo que estos puntos reciben será entregado en su totalidad por quien lo necesita y, si la autoridad en algún momento, más que sancionar, verifique que el bien se haga a los que ahora lo requieren. #Sismo #CENTROSDEACOPIO