El sábado pasado se jugó unos de los partidos más esperados de la jornada, Monterrey, quien ahora es el líder del actual torneo, contra las poderosas ‘águilas’ del América. El primero de la tabla, contra el que en ese momento era el dos. Y ojalá pudiéramos hablar meramente de lo deportivo, pero como es costumbre en cada banquillo en el que se sienta el señor Miguel Herrera, esto es imposible, ya que el protagonismo y vulgaridad del señor, es más poderosa.

Lo que debería importar

Se presentaban en el flamante estadio de los ‘rayados’ el uno y el dos del futbol mexicano. Con altas expectativas ya que la liguilla está a la vuelta de la esquina y aunque ambos están calificados, sabemos que lo importante es llegar enfilados mentalmente y no como número uno, preferentemente, por aquello de la maldición del super líder.

Después de un entretenido partido entre ambos equipos, el equipo de Coapa, cayó 2 goles a cero ante los regios. Con goles del argentino Cardozo y Avilés Hurtado de penal. Todo esto, a pesar de que los del Norte jugaran con 10 desde el minuto 55’. En definitiva, un gran encuentro que deja al acérrimo rival de los ‘tigres’ con un casi asegurado primer lugar. Un gran encuentro, como se esperaba.

El show del 'piojo'

Hasta aquí, todo trascendió con calma. Sin embargo, se coló en redes sociales, la imagen del director técnico del América, levantando el dedo medio a lo que parecía la afición del Monterrey, mientras bajaba a los vestidores. También, muy normal. Y, justamente eso es lo escandaloso y detestable. Claro, como también ya es costumbre, el señor salió a decir, que no era un gesto hacia toda la afición, sino a un aficionado en particular.

Y la pregunta es: ¿en serio?, ¿hasta cuándo se le permitirá a este personaje seguir llenando las canchas y monitores de violencia?

Recordemos que nos es el primer incidente que este personaje tiene en su carrera profesional, y que esta incluso ha llegado a la agresión física, dentro y fuera de la cancha. Como jugador profesional, son más recordadas sus entradas arteras con evidente intención de lastimar al jugador, que sus hazañas como defensor. Algún evento de esta naturaleza le costó incluso quedarse fuera de una convocatoria mundialista. Producto de esto, es más recordado por aquel puñetazo que le propino a un aficionado en el Camp Nou del león después de haber sido borrado de la lista. A pesar de esto, el 'piojito' no entiende la lección, siendo alguien que se ha nutrido de ser un personaje mediático envalentonado por los medios que lo cobijan. Ya que años más tarde, en un encuentro entre Toros Neza y la selección de Jamaica en nuestro país, una riña se salió de control llegando a una pelea callejera donde con palos y piedras ambos equipos se retaban de lado a lado del campo, ¿Y quién creen que estaba al frente del contingente con el banderín de córner en la mano gritando poemas a los isleños?

La cosa como director técnico no es distinta.

En Tijuana gritaba vulgaridades a la tribuna, y reto a golpes a un aficionado. Cada vez que tiene oportunidad entra a campo para insultar a los árbitros, por que casualmente, cada partido se le perjudica a su equipo (sea cual sea). Y bueno, como evitar hablar del penosísimo incidente donde en evidente ausencia de cualquier clase de inteligencia, el ‘piojo’ agredió al periodista Cristian Martinolli, en un aeropuerto de EUU. Y aunque fue sancionado quedando fuera del cargo que ostentaba en ese momento, ahora son la misma cantidad de personajes que piden su regreso.

El problema con la falta de control de temperamento este señor es gravísima y no es una cosa quede meramente en anécdota, o no debería. Desgraciadamente vivimos en una sociedad donde todo importa y de las canchas, cualquier mensaje para el televidente es canon de conducta. Niños y adultos reproducen lo que ven en un lugar que antropológicamente (las chanchas de cualquier deporte) fue concebido justamente como una herramienta de mediación de conflictos pacífica entre pueblos y/o naciones. Una catarsis grupal; por ello la importancia del fair play.

Argumentos patéticos

Como se señala en un principio lo preocupante es que a este patético personaje cada vez le es más común este tipo de ‘incidentes’ (ya no hay nada de incidental en lo que hace). Es claro que no aprendió la lección y que esto no es nuevo. La gravedad de esta situación radica en que medios y espectadores han encumbrado a uno más de esos ídolos nocivos. Con justificaciones patéticas como “no fue a todos, fue a uno en específico”. Y pensamos de este lado: “Uy, perdón, señor ‘piojo’, entonces vaya usted y agárrelo a palos porque es solo uno”.

Como la anterior, lecturas obscenas ante sus conductas neandertales, por ejemplo, la que se le dio al episodio con el conductor de Tv Azteca, ya que no solo lo anuncio, diciendo que cuando lo encontrara lo iban a arreglar como hombres, sino que incluso su hija se vio involucrada en ese bochornoso suceso, ¿y qué pasó al día siguiente? Hubo incluso quienes culparon al periodista de provocador, sin entender o hacerse los que no entienden, que, aunque este le hubiera le mentado la madre al aire, nada justifica coartar la libertad de expresión de nadie, menos de un periodista; un puñetazo no es distinto de una bala. Lo mismo pasa en la cancha, y todo está interrelacionado, como usted atinadamente comprende.

La pregunta que encumbramos es ¿hasta cuando alguien le pondrá un alto?, ya que esto por supuesto no parará pronto y como cualquier sociópata tarde o temprano volverá a las andabas. Esto por supuesto, no tiene que ver con el equipo de tus amores, sino de una situación que ya una vez se salió de las manos y volverá a pasar, quizá peor. #Bastapiojo #piojodedomedio #otradelpiojo