Inseguridad

En un país como México en donde la #inseguridad [VIDEO] está a la orden del día, aunado a la impunidad provocada por la falta de aplicación de leyes severas que castiguen a los causantes de daños delictivos, es de llamar la atención que empresas como UBER, cambien sus condiciones de servicio y se laven las manos ante la #Inseguridad de sus usuarios.

Esta empresa rompió el viejo y desgastado paradigma del servicio de transporte.

Apareció como una excelente alternativa en contra del pésimo servicio que ofrecían los taxis a nivel mundial.

Vehículos viejos y sucios, choferes groseros, mal vestidos, mal olientes y mal educados, cobros excesivos en tarifa, carencia de comprobantes fiscales e #inseguridad en sus viajes, fueron los motivos que otorgaron a la compañía la confianza del usuario que buscaba una opción diferente.

La empresa apareció con la oferta de contar con vehículos de año modelo reciente, choferes registrados y examinados, una aplicación de fácil acceso en el smartphone, comprobante fiscal, cobro con tarjeta de crédito lo que disminuía el riesgo de ser asaltado y bueno…hasta agüitas nos ofrecían.

Entonces ¿Qué paso?

UBER desde un inicio no cumplió con lo que ofrecía. Bastaba con tener un vehículo de mínimo cinco años para poder ser “socio” de la empresa.

El examen para certificar a los choferes no era nada difícil y tan solo pedían una carta de no antecedentes penales para “confiar” en el chofer.

Los vehículos nunca pasaban por una revisión visual, de funcionamiento o de seguridad, mucho menos los choferes.

La empresa castiga tanto económicamente hablando a los choferes, que a estos no les queda de otra más que engañar al cliente –por no decir tranzárselo para poder obtener más dinero-, manejando en zonas de tráfico denso o simulando perderse para generar más tiempo.

A todo esto y sin embargo, el público usuario cansado de los viejos y sucios taxis, le otorgo su confianza y apoyó a la aplicación.

El cambio

Dicen que todo servicio tiene puntos de mejora, pero cuando esos puntos se convierten en alertas para el usuario, más vale informarse y tomar decisiones correctas.

Hoy subirse a un UBER es un riesgo total, similar a subirse en una carretera oscura, mortal y de noche, al auto de un perfecto desconocido y pedirle que lo lleve a su casa sano y salvo.

Este servicio de transporte junto con Cabify, se han colocado actualmente en el ojo del huracán ya que dentro de sus unidades se han presentado, secuestros, robos y asesinatos [VIDEO], siendo las mujeres [VIDEO] de las principales afectadas.

Ante este negro panorama, para la empresa UBER es más fácil hacer cambios a sus condiciones de servicio en donde argumentan que ellos son tan solo una aplicación que ofrece ser el intermediario entre un prestador de servicio y un usuario, que por lo mismo, no tienen ninguna relación directa con los choferes ya que no son sus empleados y que por tal motivo se deslindan de cualquier situación o problema que pudiera surgir en sus unidades ya que no van a ofrecer ningún tipo de garantía, calidad ni seguridad.

¡Hágame usted el favor!

Dicho en otros términos si pides un UBER y si te asaltan, secuestran, extorsionan, violan o matan, fue tu decisión.

El mudo grito de auxilio

¿Porqué en México pueden trabajar sin ningún castigo o penalización este tipo de empresas, que arbitraria y descaradamente violan los derechos de los usuarios?

¿Porqué se permite que circulen libremente siendo que en su interior puede ir una mujer, un joven o un padre de familia rumbo a su muerte?

¿En donde está la ingobernabilidad de este país que ha convertido a este 2017 en el año más violento de la historia?

El gobierno –si es que existe- debería de exigir garantías y seguridad a este tipo de servicios y si éstas no lo ofrecen, estaría en todo su derecho de prohibirles ofrecer el servicio y expulsarlas del país.

Lástima pero en un país de alta corrupción, “Poderoso caballero es don dinero”.