El principio del fin, debemos cambiar de inmediato, mexicanos.

En México, no hay justicia, ni mucho menos reparación del daño, ni memoria histórica. Esta, es una sociedad sin dignidad, domesticada por las televisoras y sus alfeñiques (incluidos los medios, en particular la televisión). Con el profundo cinismo y ignorancia destacada. El aún presidente militarizó México, entregó el petróleo, quebró la producción de alimentos limpios, se encuentran por desaparecer los derechos laborales. Le merece el máximo desprecio popular. En esta actitud digna de un dictador con el cinismo para decir la necesidad de cumplir las leyes, abrir el diálogo con la sociedad, en tanto, echa mano de la pistola que apunta a un pueblo, los ignora y nos bapulea con reformas donde los primeros beneficiados son los empresarios extranjeros y despúes "sus amigotes", los siempre burgueses.

La violencia desbordada, el asesinato de periodistas, de los últimos, el colega Juan Carlos Hernández Ríos , que en paz descanse. No será el último, es una boca más que decía lo que pasaba una verdad, un reclamo un acto desvelado.

Entre mexicanos y argentinos

Es mucha la distancia entre estos pueblos, sin emnargo es tan cerca la manera en que los atropellos, el asesinato, a periodistas y el golpeteo a los derechos laborales se da con la misma intensidad y es casi lo mismo, en todos lados.

Sin embargo, los argentinos llenaron las calles de valor, de protesta por romper con el derecho del anciano a su pensión, La rabia explotó en las calles del palacio rosado. El descontento popular está en su tercer día de protestas. A pesar de Macri, a pesar de gases lacrimógenos, a pesar de balas de goma.

Ayer miércoles por la noche se llenaron las plazas y entre las cacerolas y los aplausos. Miles, miles de argentinos fueron a su congreso. Unos medios dan el marcador, 88 policías heridos y 74 civiles, dice Télam.

En México, seguiremos enterrando a nuestros muertos, junto con nuestro valor. En tanto observamos otras realidades, como la argentina o la española que si dan vida al ser comunitario, ser pueblo, ser grande. Ello evidencia la injusticia.

A mi entender, siendo mexicano, a punto de vivir una ley mordaza para no criticar al presidente o a los diputados y senadores con la pena de multas o cárcel. Ellos mismos, que han hecho de México sea una desgracia en las áreas de seguridad, de economía, de empleo, de educación. En nada, han acertado los priístas, salvo en el saqueo a manos llenas, la impunidad con los suyos y la entrega al capital extranjero. O si Peña nieto, dice una gran estupidez y equivocación poco digna de un mandatario, yo sea el culpable al señalar esta realidad. Porque aspiro a tener un representante inteligente, por lo menos que sepa hablar en otro idioma, que haya leído más de tres libros, que sepa sumar dos más dos.

El 2018, año electoral y una farza más.

El año que llega en días tendrá mayor desigualdad económica, tal vez la más profunda y nunca vista, Nuestros derechos se ignorarán (así como ahora) las miles de voces que llaman a la justicia serán ignoradas. No funciona el pronunciamiento de la ONU, ni de nadie, ante esta dictadura. Veamos el ejemplo de #seguridadsinguerra. El periodista que solo hace su trabajo al develar la corrupción, será multado en el mejor de los casos. El ejército mexicano tiene por enemigo a quien realize manifestaciones, marchas o simplemente sea sospechoso de quejarse de ésta dictadura.

El tema central, de esta reflexión es el angustiante futuro que tenemos los mexicanos de seguir por la ruta de la indiferencia, la doble moral y la imposición de leyes y reformas ya que hacen de México, un país donde la corrupción política y la impunidad no tiene fin.

Esta reflexión, sirva para alguien.En México, o fuera de él. No sirve que las voces de importantes organismos se escuchen, o tampoco sirve la muerte de periodistas que han revelado casos de corrupción,

No importa si el día de mañana yo. me encuentre preso o asesiando por haber dicho la realidad sobre mi país.No importa, si eres indiferente a las grandes necesidades de imponer nuestra voz, la voz de un pueblo organizado cuyo eje sea la justicia.

Lo que verdaderamente importa, es que no haya estremecido tu alma ahorita y no hagas absolutamente nada. Los caminos son cientos: desde la protesta, el no consumo de productos industriales, la junta de firmas y exigencias a los alfeñiques diputados, el cuidar el agua, el aprender las técnicas de cultivo de traspatio, el conocer a periodistas no alineados, hasta una nueva manera de revolución que se llama Educación. Gracias