El 2017 fue definitivamente un año muy complicado a nivel nacional e internacional. En México tuvimos tragedias de todo tipo, y en el extranjero no fue la excepción. Específicamente en Estados Unidos, partiendo por las constantes puntadas de su presidente. Pero lo que definitivamente acaparó los titulares de aquel lado de la frontera, fue el escándalo gestado por las entrañas de Hollywood; uno de los productores más reconocidos, Harvey Weinstein [VIDEO], fue acusado por una lista inmensa de actrices de haber sido agredidas sexualmente él.

¿Las cosas no son lo que parecen?

Cosas buenas y malas vinieron del hecho. El mensaje poderoso a las mujeres alrededor del planeta para no guardar silencio cuando sean víctimas de violencia sexual.

De esto, muchos casos se destaparon en Estados Unidos y alrededor del planeta. Sin embargo, no es del todo un movimiento igualitario. De ahí el articulo de un sector reconocido de mujeres en Francia para el diario El País.

Todo viene de la última expresión de la hipocresía y la doble moral en los pasados globos de oro. Los escándalos sexuales rememoramos arriba, provocaron que en la pasada entrega de premios al lo mejor del cine, gran parte de los invitados vistieron de negro y protestaron bajo la consigna #Time´sUp. Lo que definitivamente impregnó de un aire de solemnidad y espesura lo que en apariencia es una fiesta del cine.

Doble moral

Como respuesta a los escándalos, el reconocimiento a la trayectoria cinematográfica de este año fue para Oprah Winfrey; una actriz que reunía todos las características para simular una disculpa sobre el tema, por su historia, su raza y el público al que la presentadora llega.

Tristemente el día siguiente de este premio, que para muchos es a todas luces inmerecido, sale una fotografía de la galardonada con Harvey Weinstein, situación que hace dudar a la opinión pública, primero de la veracidad del evento y su mensaje, y después del conocimiento de Oprah [VIDEO], sobre los hábitos sexuales de su aparentemente entrañable amigo.

Tenemos pues los dos lados de la moneda, por un lado la denuncia cada vez más necesaria, y por el otro, las voces doble moralistas que estan dando pie a una "cacería de brujas" en el medio artístico (y en la sociedad) toda vez que se esta perdiendo el rumbo; el criterio para señalar a un agresor o agresora sexual es cada vez más escueto y más flaco, ya que en este sentido se han cimentado infinidad de señalamientos que al final de cuentas no llegaron a ningún lugar quizá por su falta de argumentos o quizá, incluso por su falsedad. No dudamos que estemos atestados de caso de abuso sexual, pero por otro lado este ambiente de tensión, solo está dando lugar a revivir épocas históricas de la humanidad donde la represión, sobretodo sexual, era absoluta.

Mujeres autorizadas

La controversia provocó que el dia de hoy la actriz Catherine Denueve, lanzará un manifiesto que abiertamente se opone al movimiento #Metoo.

Según la actriz francesa lo único que está provocando este movimiento mayormente mediático, es dar voces y justificación a lo que ella llamó “puritanismo sexual”. En palabras de la actriz: “La violación es un crimen. Pero la seducción insistente o torpe no es un delito”. Además de Denueve, mujeres de aquel país como la escritora Catherine Millet, la cantante Ingrid Caven, la editora Joëlle Losfeld, la cineasta Brigitte Sy, la artista Gloria Friedmann o la ilustradora Stéphanie Blake, apoyaron el manifiesto y firmaron el mismo, ya que apoyan la idea de que se ha convertido a las mujeres en “pobres indefensas bajo el control de dominios falócratas”.

El caso de los Globos de oro solo fue la gota que derramó el vaso, ya que en este manifiesto lanzado el día de hoy en el viejo continente, solo dio espacio para agremiar a mujeres que ya habían expresado su descontento sobre esta lucha feminista, sin que esto signifique ser antagónicas a su voz. Por ejemplo, la filosofa Peggy Sastre, autora del ensayo La dominación masculina no existe. “No creo que sea la forma de cambiar las cosas. ¿qué seguirá después?, ¿’Denuncia a tu puta’?”, dijo, Denueve.

Uno de los argumentos que ponderan las mujeres autoras de este manifiesto, es el riesgo del mensaje que se transmite a la sociedad civil y cómo paulatinamente esto se puede convertir una vez más en una especie de ‘Santa inquisición moderna’.

En México no es algo nuevo

Esto por supuesto no es un fenómeno exclusivo fuera de nuestras fronteras. Solo hay que voltear a ver a los ejemplos en el metro de la ciudad de México, donde por el simple hecho de que una mujer señala a un hombre como posible agresor es susceptible a perder su libertad sin evidencias palpables. Además del crimen que esto significa.

Un ejemplo más cercano de lo expuesto por el manifiesto parisino, fue el embrollo protagonizado por Tamara De Anda, alias @Plaqueta, en el que enjuició a un taxista por decirle guapa mientras caminaba por la calle (años atrás había agradecido un alago similar pero de un empresario en su cuenta de twitter). Y, aunque esto pudiera ser sometido a juicio, lo bajo es el fenómeno subversivo que vino después. Hoy día, la joven autoproclamada voz del feminismo tiene un espacio en radio a nivel nacional denominado #MachoEnRehabilitacion, espacio donde lejos de abrir el espacio al diálogo, es una constante de agresiones al sexo masculino, pero las peor, desinformando y llenando de pretextos a las ya de por sí desinformadas voces defensoras. Y si no nos cree, solo hay que ver la forma en que se agrede a los periodistas hombres que tratan de cubrir, o apoyar las marchas feministas en el país.

El movimiento feminista, si el término lo permite, debe estar cada vez más cercano a los estratos bajos donde la violencia no solo existe, y de formas atroces, sino que ni siquiera se entiende y es promovida por la misma mujer bajo el yugo poderosa de la ignorancia y el patriarcado.