Habitualmente podemos presenciar una #comunicación engañosa. Uno de los primeros desafíos que deviene es combatir los estigmas negativos asociados con "mentir". Tal estigma resulta en interacciones regulares donde la gente dice: "Nunca miento". Una negación tan audaz, sin embargo, es inconsistente con los estudios de humanos comportamiento.

¿Querer es sinónimo de mentir para no dañar a la pareja?

Considere una definición de engaño comúnmente adoptada que establece que el engaño implica "un mensaje transmitido a sabiendas por un remitente para fomentar una falsa creencia o conclusión por parte del receptor" (Buller y Burgoon, 1998, página 381).

"Esta definición abarca tanto engaño verbal, así como la retención de información.

Posicionar las experiencias cotidianas con puntos de vista de una conducta apropiada crea una dicotomía bastante: apresuramos a condenar el engaño y, sin embargo, comunicamos el engaño con regularidad. Considere los estudios de DePaulo y Kashy que documentaron que las personas mintieron a sus parejas románticas no casadas en aproximadamente una de cada tres interacciones. Incuso trabajos sobre el afecto engañoso documenta que los comunicadores expresan afecto que no sentían genuinamente por tres veces a la semana y retienen el afecto cuando sienten afecto unas cinco veces a la semana (Carton y Horan, 2013; Horan y Booth-Butterfield, 2013). Aunque estos son algunos ejemplos aislados, sirven para ilustrar la naturaleza rutinaria y regular del engaño en las relaciones cercanas.

Una forma en que las personas pueden racionalizar su #comunicación engañosa con sus parejas románticas es afirmando que el engaño fue hecho para beneficiar a su pareja romántica. Dichos beneficios podrían incluir hacer que su pareja se sienta mejor, evitar ofender a su pareja o evitar un conflicto. Motivos como estos caerían bajo "altruismo" o "engaño desinteresado". Esto plantea una pregunta, sin embargo, sobre si existe una mentira verdaderamente desinteresada. (Imagine a Phoebe en Friends mientras luchaba con la idea de una buena acción puramente desinteresada).

Kaplar y Gordon (2004) abordaron esta cuestión en su estudio sobre el engaño de la pareja romántica. En su investigación, los individuos describieron mentiras que le contaron a sus antiguos compañeros románticos y calificaron las mentiras como altruistas o "egoístas" (por ejemplo, cuánto la mentira benefició a la fuente del mensaje). Los autores encontraron que los individuos informaron que sus mentiras eran en gran parte altruista.

Sin embargo, cuando el equipo de investigación codificó sus descripciones de mentiras, los investigadores identificaron la presencia de motivos "egoístas". Esencialmente, entonces, podemos racionalizar el engaño de nuestra pareja romántica como "desinteresado", pero, en realidad, hay algunos motivos egoístas presentes.

Mentir para estar bien con tu pareja

Imagine que su pareja romántica le pregunta su opinión acerca de su madre. En realidad, no te llevas bien con la madre de tu pareja o te gusta. Si tuviera que decir esto, dañaría los sentimientos de su pareja y probablemente tendría una conversación conflictiva. Para evitar el conflicto y la posible ofensa de pareja, mientes acerca de tus verdaderos sentimientos. Aquí, pensarías que estás diciendo una mentira "desinteresada". Aunque pueden existir motivos altruistas, es importante reconocer que algunos motivos egoístas también están presentes. Considere que evita la comunicación honesta porque siente que lastimaría a su pareja, y lastimar a su pareja lo haría sentir mal (por ejemplo, le haría daño a alguien que le importa). Igualmente, evitas la comunicación honesta porque crees que podría provocar un conflicto, y no te gusta discutir con tu pareja romántica. Por lo tanto, también te beneficias del engaño que expresas.

Tal ejemplo, junto con los hallazgos de Kaplar y Gordon, refuerzan aún más la triste comprensión de Phoebe de que no existe tal cosa como una "buena acción" puramente desinteresada... o, en este caso, mentir.