El proceso de crecimiento de las relaciones puede ocurrir en nuestra vida romántica, en nuestra vida familiar o en nuestras amistades, o en todas estas categorías a la vez.

Etapa uno: un cambio en las atracciones

Es fascinante observar que a medida que aumenta nuestro sentido de auto-apreciación [VIDEO], nuestras atracciones en realidad comienzan a cambiar. Estos atributos abarcan nuestros lugares de mayor sensibilidad. Estos son los aspectos de nuestra naturaleza donde podemos ser tocados más profundamente, o heridos más terriblemente. Estas partes altamente cargadas son tan únicas como nuestras huellas dactilares; son el sello distintivo de nuestro "ser auténtico".

A veces pueden sentirse como verdaderos obsequios, y en otros momentos como defectos profundos. Esta cita sin fuentes capta el punto: "Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar a un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido. "Hasta que aprendamos a abrazar nuestros dones centrales, nos atraeremos continuamente las personas que nos devalúan.

A medida que aprendemos a valorar y expresar las mismas cualidades que nos han hecho sentir diferentes y vulnerables, nuestras atracciones comienzan a cambiar. Comenzamos a perder el gusto por las relaciones que nos destruyen el autoestima [VIDEO]. Ahora, podemos comenzar el verdadero trabajo de la Intimidad: cultivar nuestra atración por las personas que nos alimentan y nutren, y viceversa.

La intimidad no se encuentra en las respuestas petulantes y escrupulosas. Se encuentra cuando la bondad y la verdad se abren camino hacia una síntesis nueva y duramente ganada.

Etapa dos: latencia temporal

Cuando cambiamos o dejamos ir las relaciones negativas, raramente llegan conexiones nuevas y mejores. De hecho, la etapa dos a menudo está marcada por una quietud desconcertante. Esta etapa puede parecer aburrida, desalentadora o frustrante. Parece como si nada estuviera sucediendo. Sin embargo, este período (que a menudo parece durar demasiado) es una parte esencial del proceso de cambio. Algo está sucediendo, simplemente no podemos verlo todavía. Como un bulbo que necesita un período de letargo, ya que reúne fuerzas, están ocurriendo cambios profundos que aún no se han manifestado en nuevos enlaces. En los casos en que hemos terminado relaciones abusivas o dolorosas, simplemente necesitamos tiempo para sanar.

En la primera parte de esta etapa, a menudo hay una necesidad de tiempo a solas o alguna forma de curación o reconstrucción.

A medida que progresa esta etapa, comenzamos a picar nuestra nueva vida, y cuando no llega tan rápido como anticipamos, es fácil sentirse desanimado. Aquí, es útil recordar que la etapa dos es parte del proceso, y mantener atentos a los primeros signos de la etapa tres.

Etapa tres: la aparición gradual de una intimidad más profunda

En la etapa tres, las relaciones nuevas y saludables gradualmente comienzan a entrar en nuestra vida, y las relaciones en las que hemos estado trabajando comienzan a dar sus frutos. Esta etapa generalmente comienza con lentitud glacial, ya que una nueva generación de relaciones surge en pequeños brotes nuevos. A menudo, esto sucede tan sutilmente que ni siquiera notamos su aparición.

Encontramos un amigo nuevo e inspirador que realmente aprecia nuestro yo emergente. O tal vez nuestro calendario ahora muestra algunos eventos nuevos con personas que respetamos y admiramos, y con quienes nos sentimos emocionalmente seguros. Tal vez el sexo con nuestro compañero comienza a tocar nuevos niveles de intimidad y experimentación. Las amistades antiguas e insatisfactorias se vuelven menos parte de nuestra vida cotidiana, y las relaciones más ricas comienzan a ocupar un lugar central. Sucede tan gradualmente que ni siquiera lo notan. Si eres soltero y buscas una relación romántica , es probable que estos cambios comiencen en tu amistad y luego encuentras tu camino en tu vida amorosa.

Con el tiempo, descubrimos que nuestra vida de relación se ha vuelto más rica y vibrante, pero emocionalmente más segura al mismo tiempo. Esto vale la pena celebrar El placer que sentimos en estas nuevas relaciones no proviene de la conquista o la validación momentánea, sino de una calidad esencial de satisfacción que sentimos con nuestros seres queridos.

Tómate un momento para pensar qué etapa captura dónde te encuentras en tu propia vida íntima. Cada etapa es una señal de progreso y una indicación real y sólida de que te estás acercando a la intimidad vivificante que deseas con razón.