Parece ser que los hechos o acontecimientos ocurridos en América y que giran en torno a la #negociación entre el gobierno venezolano y la oposición de los que da cuenta la prensa (La Jornada, miércoles 24 de enero de 2018) demuestra que la política interna y la política exterior de un país son caras de la misma moneda o que la segunda es prolongación o continuidad de la primera, como lo plantean los expertos. Pero, además, de esta evidencia, también demuestran la ambigüedad e hipocresía del actuar de la diplomacia mexicana.

México no es un sujeto o actor parte del problema sino un mediador

Según una nota de ese día dice que "el titular de la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE) Luis Videgaray notificó el retiro de México como #mediador en el diálogo entre el oficialismo y la oposición" venezolana.

Decisión que parece se tomó sin la suficiente conciencia del papel desempeñado en dicha negociación. Nos parece que el Sr. secretario L. Videgaray no entiende que un mediador es aquel que se interpone en una disputa. Que media o interviene en un asunto, discusión o problema tratando de solucionarlo. Es un fácilitador de la comunicación, el contacto, la reunión, el intercambio de ideas, de posturas, de planteamientos y del acuerdo. Pero de ninguna manera debe actuar como si fuera un sujeto o actor parte del problema. Los únicos actores cuyas decisiones tendrían que ver con el resultado de la concertación son y deben ser los representantes del gobierno de Venezuela y los representantes de la oposición que aceptó dialogar. No así, aquella que no aceptó ir a la mesa de negociación en República Dominicana.

El gobierno mexicano no debe ser juez y parte a un tiempo

Esta negociación inició en septiembre y contó con las participaciones, además del gobierno venezolano y la oposición de aquella nación, de las representaciones de Bolivia, Chile, Nicaragua y, hasta el día martes 23 de enero, la de México. Además, el canciller juzga que "si una de las partes, en este caso el gobierno, de manera unilateral define la fecha de la elección, quiere decir que el proceso de negociación ha dejado de serlo". En primer lugar, únicamente las partes o los sujetos de derecho involucrados directamente son quienes tendrán que juzgar si la negociación es o no lo es y si continúan participando en ella o no. Y en segundo lugar, aunque el canciller tuviere razón, no le corresponde al gobierno mexicano ni siquiera criticar el hecho, pues, no se deben tener dos o más papeles, ser juez y parte, a un tiempo.

El gobierno de México debe dejar de actuar como "candil de la calle y oscuridad de su casa"

Por último, mediante su cuenta de twitter, el canciller mexicano envió un mensaje en el que afirma que México continuará con su empeño #diplomático para que en Venezuela se restablezca la democracia por la vía pacífica y de acuerdo a lo que decidan los ciudadanos.

O sea, que México se retira, pero no se retira. Se retira en su discurso para presionar con ello al gobierno de Venezuela, pero de una manera muy burda, sin nada de inteligencia. "No podemos pedir peras al olmo", reza un viejo adagio. Sumado a ello, el gobierno de México por medio del canciller L. Videgaray interviene en la política interna de Venezuela, por lo que debemos esperar, por lo menos, el rechazo del gob. venezolano. Aunado a lo dicho, el gobierno de México debería de empezar por respetar el voto, la decisión de los mexicanos en las elecciones que se realizarán en julio en el país. Permitir precisamente el restablecimiento de la democracia en México, cosa que el PRI-gobierno ha enajenado a la sociedad por más de ochenta años. Y dejar de actuar como "candil de la calle y oscuridad de su casa."