Un sábado por la tarde bien puede significar una tarde en familia en el parque, en algún zoológico o bien en alguna comida o fiesta. Y está bien. Si este no fuera el caso, y después de lavar el auto, salir a hacer ejercicio, leer un libro, lavar los trastos y deshacerse de padres, hermano, esposa, hijos o lo que fuere, es la oportunidad ideal para tirarse en el sillón y entregarse al zapping como en los buenos tiempos cuando no existía #YouTube, #Netflix, #Hulu, etc. Dejar que la densidad del tiempo detenido dance a tu alrededor mientras los rayos del sol por la tarde dibujen las paredes y tu bebida de mango se agote con pequeñísimos tragos.

Dejar pasar el tiempo

De vez en cuando es bueno congelar el tiempo y dejarse llevar por la vida, alguna buena historia que nos haga reflexionar y hacer más llevadero el peso de la realidad sin que esto signifique necesariamente evadirla.

¿Dónde están?

¿Pero qué pasa?, ¿Dónde están las grandes historias? #Cinecanal, #Fox, #FX, #Space, #TNT, #Universal, etc., gran parte de los canales de televisión de paga están llenas de ficciones (como se le conoce convencionalmente a las historias fantásticas), superhéroes [VIDEO], y en el mejor de los casos, comedias simplonas, patéticas y grotescas.

¿Dónde quedó ‘La milla verde’ con Tom Hanks o ‘La Terminal’, donde quedó ‘Into The Wild’ o ‘Lord of Dogtown’, ‘Juno’, ‘Casi famosos’ o incluso ‘Chicas Pesadas’? por mencionar solo algunas de las grandes cintas que se pueden ver en televisión.

Tenemos lo que pedimos

Es totalmente falso que los grandes contenidos están condenados a ser restringidos por grandes contratos de sistemas exclusivos de paga, sencillamente los contenidos que llegan a nosotros se han modificado por la demanda del público actual, distinto de aquel de diez o 15 años atrás.

Recordemos que es relativamente nueva la demanda de los sistemas de cable nacionales. Si volteamos atrás, un par de décadas, era lujo de pocos tener acceso al servicio de cable en casa. En la década de los 90 y principios de 00 abríamos los ojos ante cintas sublimes de las que poco sabíamos, sencillamente porque la televisión estaba secuestrada por los dos grandes emporios en México. De a poco servicios de televisión por cable como los extintos Cablevisión, DirecTV o incluso Sky [VIDEO], abrieron la brecha que hoy disfrutan #Megacable, #Metrocable, #StarTV y #Dish, con precios relativamente bajos, que provocan que sea más sencillo tener televisión por cable y un buen televisor, que educación de calidad.

Aunque este es tema de otra discusión.

Parecen lejanos aquellos años cuando teníamos acceso a los canales extranjeros de calidad; grandes películas y series. Por desgracia y a contracorriente del flujo natural de la cultura y el arte, lejos de nutrir el gusto del televidente, fue el televidente el que hizo mutar los contenidos de las cadenas en estas empresas en television restringida.

Estamos cerrando los ojos

Esto por supuesto no es casualidad. En alguna parte de ‘Media Noche en Paris’ del tristemente célebre por sus escándalos sexuales Woody Allen, menciona que se vive pensando en épocas de antaño como una manera mas cómoda de llevar la vida, por la incapacidad de vivir en esta época, la era en que nos tocó vivir. Podremos estar o no de acuerdo con esta sentencia, pero algo similar sucede cuando estamos frente al televisor o incluso la pantalla del teléfono celular. Desde el punto de vista psicoanalítico la fantasía es reconocida como una evasión de la realidad. Tiene mucha lógica, entonces la necesidad imperiosa del mexicano por estar “distraído” o vivir en mundos utópicos donde personajes fantásticos, mitológicos o de otros planetas dotados de súperpoderes consuman grandes proezas. Tal vez esto sea positivo y hasta justificado en cierta forma en un país tan salvaje, pero ayudaría más dejarse llevar por la marejada del arte, la sensibilidad y el intelecto.

Bravo, Jodie

Al respecto la actriz Jodie Foster provocó polémica en la semana afirmando que las peliculas de superhéroes esta arruinando la industria del cine en Hollywood con contenidos malos que lo único que provocan es atraer grandes masas de espectadores y dejar las arcas llenas de las productoras, y esto por consecuencia, aleja al público de los buenos contenidos.

Se convive con el arte a través de la cultura y somos reflejo obligado de lo que consumimos, por tal las civilizaciones más adelantadas son aquella que gozan de una cultura privilegiada. Privilegiada por el acceso a lo mejor sin filtro alguno más que el propio, discriminando que y que no nos acomoda, pero viendo, escuchando y sintiendo, solo de esa forma.