Los regalos centrales son los lugares más tiernos dentro de nosotros. Los encontramos donde nos sentimos más vulnerables, apasionados y auténticos. se encuentran en el corazón de nuestra creatividad [VIDEO] y nuestro amor. Si nos abrimos a ellos, nos guían inexorablemente hacia lo que más nos importa. Ignorarlos es cometer un acto de violencia silenciosa contra nosotros mismos.

Este artículo te ayudará a descubrir tus propios dones básicos y te explicará las cinco grandes hambres de estas partes esenciales de nosotros mismos.

Nuestros dones centrales tienen profundas raíces en nuestro ser, y necesitan ser alimentados para que prosperen.

1) Siendo valorado

En primer lugar, nuestros dones deben sentirse aceptados por su principal figura paterna: tu. Pero eso no siempre es tan simple.

¿Alguna vez te asustaste por la intensidad de tu pasión [VIDEO]?

¿Alguna vez sentiste que tu corazón era demasiado tierno para sobrevivir al frío comercio de la vida cotidiana?

¿Temiste que serías rechazado o incomprendido si compartieras lo que realmente piensas y sientes?

La mayoría de nosotros hemos sido profundamente heridos, muchas veces, en cada una de estas formas. Así que aprendemos a tratar nuestros regalos con cautela, a crear versiones con aerógrafo de ellos que no nos meterán en problemas.

La mayoría de nosotros nos sentimos ambivalentes con respecto a nuestros dones básicos. Sabemos que son las partes más auténticas de nosotros mismos, pero nos asustan.

El trabajo de la autoaceptación profunda no implica construir una autoconfianza mayor que la vida . Se trata más de una aceptación de momento a momento de las corrientes de experiencia y emoción que atraviesan cada momento de nuestros días. Nuestros dones centrales siempre intentan hacernos escuchar, a veces en un suave susurro, a veces en un doloroso grito. Mientras estamos vivos, estarán esperando que los amemos y los aceptemos, y finalmente les demos su libertad.

2) Ser compartido

Dar y ser dado no son lujos. Ellos son imperativos. Lo que el agua es para una planta, la generosidad es para tus dones. Tenemos hambre de dar. Anhelamos a los niños, anhelamos mascotas , anhelamos a nuestros seres queridos, porque la entrega sin trabas es una de las alegrías absolutas de la vida. Nuestros obsequios centrales deben darse, y deben tocar a los demás. Y debemos ver que esto ocurra, antes de que podamos sentir que realmente somos dignos.

3) Aprendizaje

Nuestros principales obsequios son lo suficientemente respetados como para ser desarrollados.

Tienen hambre de ponerse a prueba, de superar los miedos, los obstáculos y las "ilusiones de obstáculos".

Nuestros dones no estan estancados. Anhelan llevarnos a alguna parte. Nos obligan a arriesgarnos, a dar vuelta en la siguiente esquina, a encontrar al próximo enemigo, a devorar nuestra próxima limitación.

Y cuando aprendemos a llamarlos dones en lugar de imperfecciones , ellos encuentran libertad de nuestro cuidado paralizante. Ahí es cuando se vuelven gozosos, ferozmente hambrientos por el próximo nuevo aprendizaje. Y ahí es cuando la vida se vuelve realmente emocionante.