Ganar con la mano en la cintura, es una de las formas más fáciles de definir una candidatura plurinominal, ya que a diferencia de aquellos que tiene que llevar a cabo esa árdua y engorrosa tarea de salir a las calles a pedir el voto de los "mortales" , aquellos que pretenden llegar al congreso "con la mano en la cintura" simplemente deben asegurarse de quedar en los primeros lugares de la lista nacional (ya que las posibilidades de amarrar la candidatura disminuyen conforme te alejes del primer lugar) y es por eso que se han convertido en un auténtico objeto de deseo entre actores políticos de diversas corrientes, aunque asegurarse un buen lugar en la lista puede representar toda una odisea.

Pero ¿Cuál es el problema entonces?

Antes de ahondar en el tema central de este texto es preciso explicar su contexto, las candidaturas plurinominales fueron incluídas por primera vez en la reforma electoral de 1977 con el objetivo de asegurar la pluraridad política en el congreso (esto en beneficio de los partidos pequeños).

Su asignación depende del porcentaje de votos que se obtenga en una elección.

Voy a ilustrar esto con un ejemplo, para el senado de la república los partidos políticos deben registrar una lista con 32 fórmulas cada uno (el candidato y el suplente) , y por cada 3% obtenido en la votación una fórmula entra a la cámara alta.

Es decir que si un partido obtiene un 30% de votación, ganaría 10 senadores plurinominales (que serían los 10 primeros lugares de la lista, de ahí la importancia de conseguir un buen lugar en esta).

Cambio de paradigma

En teoría las plurinominales se hicieron con el fin mencionado anteriormente (y quiero resaltar las palabras EN TEORÍA) pero la realidad es que actualmente las cúpulas partidistas utilizan esta forma de representación como una especie de moneda de cambio, de premio de consolación o incluso como carnada política para atraer nuevos adeptos, y son estas listas lo que permite conocer el verdadero rostro de un partido político, sus intereses cupulares y los acuerdos que los mueven.

Vídeos destacados del día

La semana pasada algunos de los partidos políticos más importantes de México dieron a conocer sus listas de plurinominales al Senado de la República, pero la verdad es que lejos de colocar a personas que puedan garantizar esa representación equitativa o que pueda aportar más en materia legislativa, solo refleja una serie de pactos y acuerdos hechos para el beneplácito de unos cuantos.

Por ejemplo, el Partido Acción Nacional que repartió candidaturas disfrazadas de premio de consolación a Miguel Ángel Mancera, Josefina Vázquez Mota, Rafael Moreno Valle, y a muchos otros que contribyeron a la unción de Ricardo Anaya como abanderado presidencial del Frente Opositor.

O tambien está la lista nacional de MORENA, que incluye a personalidades como Gabriela Cuevas (esta primera como diputada) y Germán Martinez (hasta hace algunas semanas panistas de hueso colorado y anti obradoristas declarados) a auténticos innombrables como Napoleón Gómez Urrutia, acusado de un desfalco de más de 50 MDD al sindicato minero pero que - a los ojos de López Obrador - es solo un perseguido político que merece ser exonerado o personas como Ricardo Monreal, quien despues de haber hecho su berrinche por no ser el candidato a jefe de gobierno de la CDMX, pidió una senaduría (y presumiblemente la coordinación parlamentaria) para permanecer en MORENA.

Por último, aunque las listas del PRI se darán a conocer hasta mayo, ya suenan muchos nombres muy cercanos al primer círculo peñanietista como Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray, Gerardo Ruíz Esparza o César Camacho, lo cuál reafirmmaría que el verdadero amo y señor del PRI es Enrique Peña Nieto.

Las candidaturas plurinominales se hicieron para garantizar una representación legislativa ¿pero para quién? ¿por qué seguir manteniendo candidatos que lejos de servir a intereses del pueblo, solo exponen lo más sucio y descarado que tienen los partidos políicos? ¿valdría la pena desaparecerlas? ¿Cuántos políticos han saltado entre cámaras ocupando cargos durante muchos años?

Tal vez valdría la pena reflexionarlo.