A pesar de que aún faltan 4 meses para las elecciones presidenciales, la maquinaria electoral oficialista ya fue echada a andar, el objetivo final es claro: despedazar la candidatura presidencial de Ricardo Anaya, posicionar a José Antonio Meade en segundo lugar y, eventualmente llegar a una elección cara a cara entre él y López Obrador.

El PRI se juega su futuro

A pesar de que el PRI buscó por todos los medios posibles vender a José Antonio Meade como un candidato "ciudadano" "limpio dé corrupción" y y con "una trayectoria impecable", cada vez salen a la luz más indicios que echan por la borda estas premisas. Como ejemplo tenemos la trama de desvíos por más de 500 Millones de pesos en la Secretaría de Desarrollo Social bajo las gestiones de Rosario Robles y del propio candidato presidencial, o la triangulación de recursos de la Secretaría de Hacienda (en ese entonces encabezada por Meade) hacia campañas electorales del PRI y que Meade "el supersecretario" fue incapáz de detectar.

Esto sumado a la mala administración de Enrique Peña Nieto al frente del gobierno federal, tienen pendiendo de un hilo tanto a la campaña presidencial de José Antonio Meade, como al proyecto transexenal del propio presidente Peña Nieto.

Por otro lado, el candidato presidencial de Frente Opositor , Ricardo Anaya, ha logrado (por lo menos hasta el final de las precampañas) afianzarse en el segundo lugar de las preferencias electorales y cuenta con posibilidades reales de ganar la presidencia, mandando al candidato oficial a una tercera posición de la que le va a a costar mucho salir.

La justicia mexicana: un arma de dos filos

El inicio de las intercampañas quedó marcado por 2 casos que involucran a 2 personalidades políticas muy conocidas: por un lado los señalamientos a Rosario Robles, Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano sobre los desvíos millonarios de más de 1000 milones de pesos cuando estaba al frente de la Secretaría de Desarrollo Social (y que posteriormente la Auditoría [VIDEO]Superior de la Federación señalo que también se habrían dado en la gestión de Meade) y por el otro lado, las acusaciones al candidato presidencial frentista Riardo Anaya, de de crear un esquema de empresas fantasma para beneficiarlo económicamente.

En ambos casos, la justicia mexicana ha tenido un actuar muy diferente.

Mientras que la a Secretaria Robles, una de las consentidas del presidente Peña Nieto, no se le ha abierto formalmente una carpeta de investigación por estos señalamientos (e incluso ha ido a declarar voluntariamente a la PGR) el candidato frentista no ha corrido con la misma suerte, de acuerdo con varios informes periodítsticos, la PGR investiga a Ricardo Anaya [VIDEO] por lavado de dinero desde el 2017.

Y a pesar de que el candidato presidencial ha utilizado las redes sociales para hacer todo tipo de aclaraciones, parece que los misiles seguirán llegando, recientemente el SAT ha declarado que la empresa "Manhattan Masterplan Development" (empresa que le compró una nave industrial) está catalogada como empresa fantasma, por lo cual ya presentaron una demanda de nulidad ante el tribunal federal de justicia administrativa.

¿Quién está detrás de estos golpeteos políticos? ¿Por qué el gobierno federal no ha actuado contra Rosario Robles con la misma dureza que con Ricardo Anaya? ¿Estos golpeteos serán suficientes para que José Antonio Meade [VIDEO] repunte y logre ese tan ansiado cara a cara con López Obrador?

A pesar de que falta casi un mes para el arranque de las campañas presidenciales, tal parece que la consigna que dictan desde los pinos es clara: hay que destruír las aspiraciones presidenciales de Ricardo Anaya......cueste lo que cueste.

Bienvenidos a las campañas