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A lo largo de mi vida, he tenido la oportunidad de vivir intensamente más de dos elecciones presidenciales. Fui testigo de aquel fatídico año de 1994, fui un espectador del primer Gobierno de oposición en México y, sí, como muchos, defendí y peleé en 2006 en el apoyo a mi candidato.

Todo lo anterior me convirtió en un amante de la política. Investigaba, leía, observaba, analizaba y, sobre todo, disfrutaba (y continúo disfrutando) de la política mexicana.

Llegó entonces mi momento de participar y, por primera vez en mi vida, pude emitir un voto para elegir presidente. Sin embargo, el escenario no fue tan perfecto como yo lo imaginaba.

Resulta pues que, como es sabido por todos, el candidato puntero provenía de un partido que había gobernado a México décadas atrás y, mayormente, no era querido por la población.

Vinieron entonces los movimientos #YoSoy132, el constante argumento sobre la falsedad en encuestas [VIDEO] (mismas encuestas que hoy son utilizadas como referencia por el candidato puntero) y, para darle un toque millenial¸ las redes sociales se convirtieron en el “cuarto poder”. Para ser honesto, nunca he entendido esa corriente del cuarto poder, pero es algo que existe, por lo menos, en las mentes de muchas personas.

Y es entonces en donde yo me pongo a pensar que ha sucedido. Sería muy fácil decir que el gobierno de Peña es corrupto, sería más fácil mencionar a la pobreza, a la delincuencia, sería tan simple decir que el hartazgo popular ha llevado a que un candidato, que repite su candidatura por tercera vez, esté a meses de llegar a la silla, podría utilizar cualquier razón moderna y popular para justificar lo anterior, sin embargo, solo llego a una conclusión; la ignorancia colectiva se ha incrementado a lo largo de los años.

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Concedo lo anterior, México no está en su mejor momento, México necesita un cambio, México tiene muchos retos por delante (tanto internos como externos), pero, no es el país que muchos ciudadanos están pintando ante la sociedad y que ha generado miedo entre todos sus habitantes.

Ignorancia colectiva

Cuando menciono lo anterior, no hablo acerca de una falta de conocimiento, sino de una falta de interés enorme dentro de nuestro sistema. Por más que las “nuevas generaciones” insistan en que son movilizados políticamente, la realidad es que ese sentimiento nacionalista les nace cada 6 años, cada que habrá una elección. La gente no se da cuenta que, para elegir un gobierno, se requieren de más aristas que solo elegir a un presidente.

Ese “ignorancia colectiva” de la que hablo, es la que hace que, el 75% de los Millenials (sin importar por quien emitirán su voto) hablen sin un sustento, porque nunca les interesó, ni les interesará, involucrarse en el acontecer mexicano. He tenido conversaciones con muchas personas en las que, en menos de 10 palabras, me puedo dar cuenta que no tienen idea que muchas cosas ya han sucedido, que muchas reformas ya se han aprobado o ya se han discutido.

Creo que los jóvenes de hoy, están más interesados en convertir a México en un país europeo, que en el trabajo que se requiere para llegar a ese punto.

Aplaudo al 25% que sabe, aplaudo a la población que, día a día se informa, que siempre quiere trabajar en pro de su nación y no solo hacer bullicio cada seis años.

Estamos en un momento crítico, en una disyuntiva social muy grande, y es momento de quitarnos la ignorancia de nuestro día a día. Veamos la historia, aprendamos teorías, conozcamos las leyes, para entonces dar un voto sustentado en la crítica y en la razón, y no solamente en el presentimiento y en el corazón.

He pasado casi 20 años estudiando a la política y, por primera vez en mi vida, creo que estamos tomando un camino equivocado para nuestro país. Y no, no se trata de quien vaya a ser el siguiente presidente, se trata de las razones atrás de una elección que se mancilla cada día un poco más.

Lo único que me reconforta es, que, de ganar el candidato puntero, la gente creerá en la Democracia y, probablemente, le traerá un poco de estabilidad social al pueblo.