El flujo de los votantes mexicanos hacia las urnas fue silencioso, pero continuo. De manera ordenada, cada ciudadano decidió emitir su voto en interés de lo público. Los participantes estaban claros de la necesidad de un cambio, así como de la forma democrática de llegar al poder, para parar en seco la caída de la nación. La situación crítica del país llevó a que 97% de los electores saliera el domingo primero de julio a emitir su voto.

La acción democrática no tardó en mostrar sus efectos, ya que con tan sólo el resultado de la encuesta de salida de la Consulta Mitosfky, el candidato por la coalición "Todos por México" José Antonio Meade Kuribreña aceptaba su derrota.

"De acuerdo a las tendencias fue Andrés Manuel quien obtuvo la mayoría, él tendrá la responsabilidad de conducir el poder ejecutivo y por el bien de México, le deseo el mayor de los éxitos a AMLO", dijo al admitir que la tendencia del voto no le favoreció".

Juntos haremos historia

Este primero de julio 56.611.027 rostros salieron de sus casas para votar, de los cuales 30.113.483 entregaron su confianza al líder público y candidato a la presidencial por el partido MORENA, hoy presidente electo Andrés Manuel López Obrador, y gobernar con él. México decidió aceptar el reto, que lanzó el candidato a la nación, "Juntos haremos historia".

Durante el conteo preliminar, el corazón de los votantes se llenaba de gozo y los ojos se llenaban de lágrimas, los mensajes por celular, Facebook o Twitter no paraban de fluir.

Vídeos destacados del día

Todos los mexicanos seguían el proceso de la votación y el conteo, todos se comunicaban a través de la red vigilando la votación, actuando como ciudadanos.

Ojos, oídos y bocas acompañaban el proceso electoral, nadie fue sólo a votar y a olvidarse. No, toda la nación siguió el proceso hasta el final, mientras los seleccionados al azar, como responsables de casillas contaban con paciencia infinita cada uno de los votos, y cuando el conteo salía a la pantalla de los celulares era gozo nacional, nadie daba crédito al impacto de la acción realizada que asombró a todo el mundo, pues este siguiente Gobierno es del presidente electo Andrés Manuel López Obrador y de los mexicanos, y de ambos depende su éxito.

Cuando los candidatos e instituciones, aún en resultados preliminares, aceptaron el rotundo triunfo de su contrincante, los ciudadanos comenzaron a reunirse en sus casas, en lugares públicos, y los más cercanos del centro de la ciudad se dirigieron al zócalo, para ver y escuchar el mensaje que dirigiría el presidente electo, por primera vez, a la nación mexicana.

Después de doce años de intentos frustrados, los electores se encontraban por fin con su candidato, hoy presidente electo, en el corazón de la nación para abrazar con júbilo y lágrimas el triunfo. Un triunfo que hizo sonar el teléfono de múltiples y diversos dirigentes del mundo para felicitar al virtual presidente electo.

El zócalo se llenó de fiesta, cuando llegó el presidente electo y habló a toda la nación que escuchó y estuvo atenta a sus palabras. Los mexicanos después de varias caídas lograban la victoria y el país se levanta, como lucero de ejemplo y esperanza de la humanidad entera. México no va a permitir que la corrupción y el neoliberalismo destruyan su país. México quiere todo, quiere ser un país libre de deudas y soberano para disfrutar y heredar a sus hijos y nietos la riquezas que su nación posee.

"AMLO dio un discurso en el que dijo, que no aspira a instalar una dictadura 'abierta e encubierta' y que su pensamiento se sintetiza en una frase: "Por el bien de todos, primero los pobres".

Emerge un movimiento ciudadano con carácter moral

Es en México, una nación sumida en el caos y la violencia, donde emerge y se manifiesta la democracia, donde se muestra al mundo lo que los ciudadanos de un país son capaces de hacer, cuando se pierde el miedo y el interés personal. Con palabras simples, en estas tierras emergió un movimiento ciudadano con carácter moral, semejante al que surgió en Mexicali y en otros estados del país, y sin embargo mucho más amplio e importante ya que en esta ocasión, tanto electores como elegidos, decidieron tomar la responsabilidad y ejercer la democracia, ya que el vacío que provoca la indiferencia de los ciudadanos lleva a que el gobernante se enajene y se pierda con el poder.

Muchas vidas se han perdido en este trayecto de aprendizaje de ser ciudadanos, pero si el presidente electo y sus ciudadanos logran que el país incluya a todos, ya que todos conforman la nación, las muertes no serán en vano. Este acto de madurez ciudadana mostró, que aún con todas con las diferencias que cada uno tiene por su propia ideología, con un largo trabajo de conciencia se puede rebasar la visión esclavista de defender lo propio, y comprender que la única forma de tener un estado sano es defendiendo lo público.

"El gran problema al que nos enfrentamos los ciudadanos, no sólo de México sino del mundo, es la falta de moral de los políticos que no les permite dimensionar la enorme tarea que se han propuesto, de que el contrato social no es solo por supervivencia, cual hecho natural, sino un compromiso moral de alto nivel, el deber del individuo inserto en una estructura social es la de construir un estado civil perfecto".

Los mexicanos toman la responsabilidad ciudadana de gobernar

El pueblo de México entiende la importancia de asumir, junto con su elegido la responsabilidad de la nación, de tener el valor de elegir a un gobernante que comprenda y tenga el valor moral de reconocer que los bienes de la nación son de todos los ciudadanos, y no de quienes gobiernan. Es urgente dejar de proteger con pensiones millonarias a personajes de la política, que no comprenden el valor moral del puesto para el cual fueron "elegidos".

Fue Carlos Salinas de Gortari el primer presidente inmoral, ya que abrazó el neoliberalismo e inició el saqueo de la nación mexicana. Clavó con el TLCAN un pedernal en el corazón de México, en ese momento la riqueza pública dejó de pertenecer a los mexicanos y el capitalismo se transformó en neoliberalismo proyectándose los gobernantes como los dueños del petroleo nacional.

Pero los mexicanos conocen sus derechos y han comprobado que si cumplen su deber ciudadano de actuar con responsabilidad, en seis años pueden transformar el rostro de su nación, un país humilde pero abundante en recursos, educación, salud, proyectos, sueños.

"Nuestro próximo presidente ha levantado la voz diciendo que va a gobernar para todos: para ricos, empresarios, profesionistas, trabajadores, mujeres y hombres, amas de casa campesinos, obreros, migrantes, religiosos, personas con diferentes preferencias sexuales pero con una prioridad: primero los pobres, los humildes, los indígenas y los olvidados".