La ola de violencia y homicidios ha venido en aumento. Actualmente, México vive un escenario de inseguridad y el panorama no parece para nada alentador. Un dato alarmante es el hecho de que, comparado con el año anterior, y durante el período de enero y junio, la tasa de homicidios de aquel año apenas llega a los 14 mil, mientras que actualmente supera los 14.500. Una de las causas es la lucha entre las células delictivas del narcotráfico por los territorios, plazas, flujos comerciales y de influencias. De seguir la tendencia de ola delictiva, México cerraría el año con una cifra que supera los 30 mil homicidios, algo nunca antes visto.

La administración de AMLO y la inseguridad

Actualmente el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha mantenido una postura frontal contra el crimen y las organizaciones delictivas, una estrategia para nada nueva ya que en el pasado, durante el gobierno de Felipe Calderón se vivió una ola de violencia escalada, debido a las numerosas veces en que la administración en turno confrontó al narcotráfico.

Sin embargo, AMLO mantiene un juicio de expiación, es decir, que lo que se vive actualmente es reflejo directo de las administraciones pasadas que vivían de la corrupción y la desigualdad. Aún así, ¿esto justifica la utilización de una Guardia Nacional? Para el actual Presidente de la República, la respuesta es sí.

La lucha por el poder territorial entre los grupos delictivos, las malas decisiones administrativas de gobiernos anteriores, los abusos de poder, la desigualdad y demás actos, han ayudado a fomentar un clima de violencia creciente.

Pero ¿es la confrontación directa la mejor solución?, ¿qué pasa con las víctimas inocentes?, ¿es necesario centralizar el poder en una Guardia Nacional? ¿no es ésto último una manifestación tácita de la incongruencia democrática en la que vivimos?

Guardia Nacional: síntoma de centralización de poder

El Gobierno ha recurrido a una medida extrema para según él, poder solventar el problema de inseguridad que hemos estado viviendo: la Guardia Nacional.

Si bien es necesario que todo país tenga en su reserva una fuerza castrense, una fuerza militar que ayude a proteger a los ciudadanos, el reforzamiento de la única organización que tendría injerencia directa contra el crimen es un reflejo claro de concentración de poder. El Gobierno piensa resolver todos sus problemas con una organización, que sería brazo de acero para hacer valer la ley y el orden pero ¿en verdad esto es correcto?

¿por qué no mejor apostar por cuerpos militares descentralizados y regulados?

El combate al crimen de manera frontal siempre ha dejado a la sociedad lacerada, algunos malhechores son capturados sí, pero la inseguridad y los estragos de la salud pública se hacen visibles en cuanto una medida centralista es tomada.

Estimado lector, le dejo una pregunta abierta ¿es necesario concentrar tanto poder en una fuerza político-militar para resolver todos los problemas sociales de seguridad?

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