Los países latinoamericanos sufren por los elevados niveles de pobreza que aumentan anualmente, como resultado de la mala gestión gubernamental, la corrupción, la ausencia de empleos formales, la debilidad de los salarios, la falta de acceso a la educación universitaria y el bajo control de la natalidad.

En todos los países que conforman el continente americano, desde México hasta Argentina, se evidencia un aumento de la pobreza crítica, la cual se mide en función del acceso que tienen las personas a, al menos, una comida diaria.

Mucha gente se alimenta mal, mientras crecen los índices de desnutrición, al igual que la mortalidad infantil.

Ante esta realidad, en el continente americano, solamente existen dos naciones en las cuales los sistemas de Gobierno funcionan, ellos son: Canadá y Estados Unidos; en los demás países las condiciones de vida son inferiores y de muy baja calidad. La hambruna se intensifica, como resultado de la pérdida de las cosechas, producto de la propagación de plagas que dañan los cultivos, además de los efectos devastadores que dejan las grandes inundaciones al dañar los sembradíos.

En cuanto a la conformación de los grupos familiares, la situación es bastante difícil, porque si bien es cierto que la mujer y el hombre buscan conformar una familia y tener, al menos, dos hijos; también es cierto que no pueden comprarse una vivienda digna, donde puedan vivir y criar niños en un entorno seguro.

La mortalidad infantil en Hispanoamérica

A diferencia del estadounidense o el canadiense, los latinoamericanos son más propensos a tener hijos, lo cual es un factor positivo, sin embargo, siempre carecen de recursos económicos suficientes para ofrecerles a sus hijos alimentación, cuidados médicos, educación, ropa y calzado, opciones de entretenimiento como vacaciones y un entorno comunitario seguro, en el cual puedan crecer sin peligro de ser agredidos, secuestrados o asesinados.

Pobreza y migración

Frente a esta realidad, han aumentado los niveles de migración desde Latinoamérica hacia Estados Unidos, Canadá y algunas naciones de Europa. El elevado crecimiento del flujo migratorio de Hispanoamérica ha ocasionado que los Gobiernos de estos países limiten cada día más, el acceso fronterizo de los solicitantes de asilo político. Esto es comprensible, porque las administraciones gubernamentales deben vigilar las condiciones de vida de sus ciudadanos nativos.

Indiscutiblemente en EEUU, Canadá y Europa también viven grupos familiares vulnerables, que carecen de óptimas condiciones de vida.

La economía de las familias hispanoamericanas se desploma, mientras los ciudadanos latinos se mantienen a la expectativa en relación a los resultados de las gestiones gubernamentales durante los próximos años, para ver si se obtienen mejoras, no obstante, reina el escepticismo.

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