La mayoría de los niños actualmente crecen solos. Los padres únicamente se dedican a inscribirlos en las escuelas, comprarles útiles escolares, el uniforme colegial, pagarle el transporte que los lleve al instituto educativo, proveerles alimentos y más nada. Las grandes exigencias laborales de los padres no les permiten compartir con los hijos durante las tardes para hacer las tareas y orientarlos sobre cualquier problema que tengan.

Es cierto que muchos padres deben esforzarse muchísimo para proveerles a sus hijos pequeños lo que ellos necesitan para sobrevivir, es decir, poder darles educación, salud, una vivienda digna, ropa y calzado, además de alimentación. Pero también es cierto que muchos niños actualmente padecen de desafecto emocional. Esto ocurre porque ambos padres, tanto mamá como papá, deben trabajar largas horas para poder ganar dinero suficiente para mantener a la familia, y cuando llegan a casa están tan cansados que solo quieren dormir, para recuperar fuerzas y poder levantarse al día siguiente muy temprano para ir a trabajar. Este ritmo de vida, igualmente agitado, también lo llevan los hijos.

El estrés también afecta a los chicos

Los niños que viven en las grandes urbes, casi no descansan. Se levantan tan temprano como sus padres, van a la escuela, salen del colegio al final de la tarde, llegan a casa, comen, duermen y nada más. A los padres solo les alcanza el fin de semana para compartir un poco más con ellos, usualmente los llevan al cine, a fiestas infantiles, a visitar los familiares o a pasear a un centro comercial.

Pero los pequeños no son tan felices como deberían ser, porque se sienten muy presionados desde por factores como la ausencia de los padres, porque están trabajando. El agitado estilo de vida de las grandes ciudades le resta amor a los niños.

Si la sociedad fuera perfecta, las madres no deberían trabajar. Las mamás deberían tener más tiempo para estar más cerca de sus hijos. Los niños crecen entonces con la niñera, o con la vecina que los cuida por las tardes o en un colegio durante casi todo el día.

Los que más sufren son los niños que viven solamente con la mamá o con el papá. En estos casos se evidencia aún más la soledad infantil, la falta de amor y la ausencia de afecto de los padres.

Amar a los hijos, los ayuda a crecer sanos emocionalmente

Quienes tienen el privilegio de tener hijos pequeños, deben considerar que los chicos necesitan más amor. El afecto no es solo comprarle roja, cuadernos y juguetes.

El afecto es abrazarlos, hablar con ellos, entenderlos, orientarlos y apoyarlos emocionalmente. Si esto siempre fuera así, no existieran tantos adolescentes y adultos alcoholizados, perturbados mentales o personas desadaptadas socialmente. Sin duda alguna, los niños son seres de luz que necesitan ser amados, queridos y respetados.

Factores como la violencia doméstica, el maltrato psicológico infantil y el abuso emocional de los menores, les deja una huella indeleble.

La sociedad debe cambiar y los padres de niños en edad escolar también deben aprender a amar mejor a sus niños. Desde pequeños, muchos se sienten solos, abandonados, tristes y hasta sienten que son una carga para sus padres muy difícil de llevar.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!
Haz clic para leer más