En los tiempos antiguos el deporte se consideraba una actividad exclusiva para el sexo masculino. Afortunadamente, con el transcurso de los años y gracias a la evolución social, poco a poco, las mujeres se han lanzado a los estadios y las pistas por placer y bienestar, pero también tras la conquista de marcas y medallas.

Algunos estudios médicos-científicos, señalan que desde el inicio de la adolescencia, en el plano morfológico, las mujeres se diferencian de los hombres por un crecimiento más considerable de su masa grasa y un menor desarrollo de su masa muscular.

En la edad adulta, el tejido adiposo representa el 29% del peso del cuerpo en la mujer, contra el 18% en el hombre, y los músculos respectivamente el 36% y el 42%, y esto para una masa ósea de un 15% aproximadamente.

La fuerza varía entre ambos sexos

Por consiguiente, las capacidades físicas en los deportes que utilizan la potencia muscular son diferentes los rendimientos entre ambos sexos. La fuerza de las mujeres corresponde teóricamente al 65% a la de los hombres. Siendo igual la morfología, es decir el mismo peso o talla, la fuerza de las féminas abarca solo el 80% de los varones.

Las investigaciones en este campo, demuestran que la tasa de hemoglobina (pigmento que contiene los glóbulos rojos y permite la fijación el oxígeno), la capacidad vital (volumen de aire que un individuo puede exhalar después de una inspiración forzada) y la ventilación máxima por minuto (volumen máximo de aire que un individuo puede ventilar en un minuto) son ligeramente inferiores en la mujer.

En el campo deportivo, el fisiólogo sueco Astrand estima que el consumo máximo de oxígeno (que permite evaluar la capacidad física de un sujeto) de las mujeres corresponde a un 70 y 75% de la de los hombres.

En igual morfología, la diferencia es solamente de 10 a 15%.

Los deportes para ellas

La mayoría de los deportes son accesibles a las mujeres y, poco a poco, sus marcas se acercan a las de los hombres, como lo prueba la evolución de los registros, no solamente en natación y en sprint, sino también en distancias tan grandes como el maratón.

Sin embargo, los criterios estéticos femeninos estimulan poco los deportes de fuerza, como los lanzamientos pesados, los deportes de combate más violentos como el boxeo o la lucha, y los deportes de contacto como el rugby, pese a que cada día se incrementa la práctica del fútbol femenino.

Algunos deportes son particularmente adaptados a la morfología femenina: la natación, la gimnasia, la danza, el tenis, el baloncesto, el volibol y el patinaje artístico; que recurren a la flexibilidad articular, a la coordinación, a la dirección, a la agilidad y a la elegancia. Todas estas cualidades generalmente están más desarrolladas en la mujer que en el hombre, porque el cuerpo femenino es más flexible que el del varón, en cuanto a los ligamentos.

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