Las perspectivas de crecimiento económico anunciadas por los Gobiernos de América del Sur durante el año 2019 no se cumplieron, por el contrario, en la mayoría de los países suramericanos la pobreza extrema creció y muchas familias perdieron sus empleos formales, sus viviendas hipotecadas, sus pólizas privadas de salud y sus créditos de automóviles, lo que generó un aumento del flujo migratorio de suramericanos hacia Estados Unidos, Canadá, Europa y Australia.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional había advertido en el 2019, que las expectativas de desarrollo en la región del 2018 no se cumplieron y solo unas pocas naciones lograron mantenerse regularmente estables, entre ellas: Chile y Uruguay.

Mientras, en otras naciones la pobreza aumentó significativamente, entre ellas: Bolivia, Venezuela, Argentina, Brasil, Guyana, Surinam. Otras economías se mantuvieron relativamente estables, tal es el caso de: Colombia, Perú, Paraguay y Ecuador.

Si en el 2019 los gobiernos de las naciones suramericanas no lograron detener el incremento de la pobreza y solo algunas pocas se mantuvieron estables, no se puede afirmar que en América del Sur existe crecimiento económico.

A pesar de los valiosísimos recursos naturales que existen en América del Sur, los jefes de Gobierno y sus equipos de trabajo no han sabido utilizarlos para ayudar a la gente a progresar económicamente. En América del Sur las familias están condenadas a vivir bajo el umbral de la pobreza.

Crece pobreza infantil en América del Sur

Si bien es cierto que ha mejorado el control de la natalidad, no se han aplicado políticas efectivas para el apoyo a la infancia, y muchos niños vienen al mundo a pasar hambre. La mortalidad infantil por desnutrición es alta, al igual que el acceso a la educación de los niños y jóvenes, con un predominio elevado de la deserción escolar, porque los padres no tienen dinero para mandar a los niños a estudiar en las escuelas y los ponen a trabajar en las calles o a pedir dinero.

Muchos niños en Suramérica son indigentes y viven de la mendicidad.

Factores como el incremento de los productos de la canasta básica, la falta de agua en las viviendas y la ausencia de medicinas predomina en varios países de la región. Mientras tanto, Donald Trump y Justin Trudeau endurecen sus políticas migratorias para que los suramericanos no accedan a territorio norteamericano.

México, la nación más humanitaria con los suramericanos

En medio de este escenario desalentador Andrés Manuel López Obrador ha sido mucho más solidario frente a la pobreza de los suramericanos.

AMLO está más abierto a recibir a los migrantes, les ofrece ayudas sociales y empleo en el país azteca. Pero, está siendo presionado por Trump y Trudeau para que cierre las fronteras a los migrantes, porque muchos no quieren quedarse a vivir y trabajar en México. Solo quieren llegar a EEUU y Canadá en la búsqueda del “sueño americano” y posiblemente impulsados por el nuevo T-MEC, que le otorgará más solidez económica a Norteamérica en las próximas décadas, de acuerdo a la opinión de expertos en economía internacional.

Las organizaciones humanitarias y de derechos humanos internacionales deben ayudar a los suramericanos y enfatizar los programas sociales en la región. Estas instituciones promueven muchos planes, pero sus beneficios nunca llegan a América del Sur.

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