El año 2019 representó serios desafíos para el Gobierno de Donald Trump, en vista del aumento sin precedentes de los grupos de migrantes, que colapsaron los puestos de control fronterizo en la región sur, a pesar de las diferentes políticas implementadas para detener el flujo de inmigrantes provenientes de Centroamérica. El Instituto Nacional de Inmigración, INM, reportó un aumento del 132% en la migración de niños y adolescentes, tan solo hasta el mes de junio de 2019, lo que revela que este indicador podría haber aumentado al cierre del año.

El crecimiento de los niveles de migración es el resultado de las precarias condiciones de vida en estos países, donde reina la inseguridad ciudadana, el desempleo y la falta de oportunidades para las familias. La mayoría de los migrantes provienen de naciones como El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua, sin embargo, también se unieron inmigrantes procedentes de Cuba y de naciones del continente africano.

Para hacer frente a esta problemática social que azotó a México y a Estados Unidos durante el 2019, el Gobierno de Trump anunció una serie de medidas, que dieron resultados en parte, pero no dejaron su huella en la conformación de nuevas caravanas de migrantes, que cada mes comenzaron a llegar al país azteca.

Una feroz lucha enfrentó el mandatario estadounidense para obtener recursos económicos que prometía invertirlos en la construcción del controversial muro fronterizo, cuya eficacia en el control migratorio está en duda para muchos. Como complemento, el magnate comenzó una serie de redadas migratorias en varios estados norteamericanos, que dejaron miles de detenidos. No conforme con esta medida, decidió ofrecer a los países centroamericanos acuerdos como el del “tercer país más seguro” para regresar y retener a los migrantes en países de Centroamérica, mientras se desarrollan sus solicitudes de ciudadanía en EEUU.

Centroamérica protestó el acuerdo del 'tercer país más seguro'

Mientras tanto se organizaron enormes protestas en los países centroamericanos, que suscribieron el acuerdo del “tercer país más seguro”, entre ellos Guatemala. Los activistas denunciaron que sus naciones no disponen de recursos económicos para enfrentar las necesidades de estos grupos vulnerables, porque en muchas comunidades se viven grandes carencias, como la falta de acceso a los servicios de salud, el desempleo, la inseguridad, la falta de dotación de las escuelas, entre otras necesidades que sus Gobiernos no han atendido.

Por su parte, el aumento de la migración centroamericana representó serios compromisos para el Gobierno de López Obrador. La administración de AMLO debió desembolsar un elevado gasto público para mantener en funcionamiento los distintos refugios migratorios con alimentos, medicinas, agua potable, ropas y servicios médicos disponibles para los numerosos grupos de migrantes, que se fueron alojando progresivamente en estos albergues.

El futuro de la migración en el 2020

Por ahora, solo falta esperar el resultado de los programas que prometen mejorar algunos de los principales problemas que confrontan los pobladores de Centroamérica.

México se destacó por las ayudas en el traspaso de tecnología agrícola hacia El Salvador, para mejorar las precarias condiciones de los cultivos, que se vieron severamente destruidos por la propagación de plagas y afectaron el rendimiento de las cosechas.

Igualmente, se espera para el 2020 un endurecimiento de las políticas migratorias de Trump; especialmente para controlar el exacerbado aumento de los inmigrantes centroamericanos, que representan un alza de los compromisos económicos para México, nación que debe redoblar sus esfuerzos para ayudar a los millones de hogares mexicanos, que aún viven en condiciones de pobreza.

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