Los niños de Brasil siguen padeciendo las consecuencias de los Gobiernos deficientes en esta nación de América del Sur. Los programas gubernamentales que se han aplicado en los últimos años no han mejorado las condiciones de vida de los niños de Brasil, quienes padecen la falta de alimentos, educación, viviendas dignas, agua potable y protección contra el trabajo infantil. La Unicef reveló estremecedoras estadísticas, que afirman que 6 de cada 10 niños brasileros viven bajo el umbral de la pobreza, tendencia que podría crecer en 2020.

Salario en comunidades pobres de Brasil es inferior 1,9 dólares diarios

Con un ingreso diario inferior a 1,9 dólares, la pobreza golpea fuertemente a las familias brasileras, afectando básicamente a la población negra y mestiza de esta nación suramericana. Se calcula que el 6,5% de la población tiene este bajo ingreso económico diario, lo que revela severas dificultades para la subsistencia.

Cifras oficiales del Gobierno de Brasil demuestran que los niveles de pobreza extrema se han incrementado desde el 2012.

La pobreza extrema es el más bajo nivel socio-económico de la población, conformado por personas que viven en condiciones de indigencia y no ingieren ni siquiera las tres comidas diarias.

Desde el 2014 la severa crisis económica desplomó el Producto Interno Bruto, PIB de Brasil, y pese a los esfuerzos gubernamentales, la economía brasilera no mostró síntomas de recuperación en el 2019.

Actualmente, el Gobierno del presidente Jair Bolsonaro implementa programas de ayuda social para ayudar a las familias de bajos recursos, tales como el plan “Bolsa Familia”, que consiste en la entrega de alimentos gratuitos en los hogares de bajos recursos económicos.

Sin embargo, expertos en economía consideran que este programa alimenticio no es suficiente para atender las necesidades nutricionales de los grupos más vulnerables, que representan más del 70% de la población del gigante de Suramérica.

Los niños de Brasil y la desnutrición

La pobreza que afecta a la población infantil se basa fundamentalmente en el acceso a los alimentos que necesitan los niños para su sano crecimiento, situación que eleva los niveles de desnutrición y mortalidad infantil en este país de América del Sur.

En las zonas rurales de Brasil existen muchas comunidades empobrecidas y habitan centenares de niños mestizos y negros, quienes sufren más carencias. Esta situación demuestra la existencia de discriminación racial y la exclusión de adolescentes y niños en la sociedad.

La economía de Brasil demanda más incentivos a la producción interna de bienes y servicios, así como un impulso considerable al desarrollo de los sectores agrícola y ganadero. Esto con la finalidad de abastecer la demanda interna y las exportaciones, lo que contribuirá a mejorar el ingreso general del país.

Si la inversión extranjera aumenta en Brasil, estos capitales podrían estimular el establecimiento de empresas competitivas y se crearían más empleos formales, que redundarán en el mejoramiento de los ingresos salariales de las familias.

La calidad de vida en esta nación de Suramérica también podría mejorar significativamente.

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