A veces quisiera no cansarme de repetir las cosas, y otras, quisiera no tener ese impulso de hablar para dar más información, pero como mujer estoy acostumbrada a tener que hablar mucho, para ver si así me escuchan.

Estos días en que todos tienen acceso a las redes sociales (y a las plataformas serias de información) y se abordan temas delicados, todos quieren tener voz y voto en lo que la sociedad haga o deje de hacer. Tal es el caso del paro propuesto para el 9 de marzo, no sólo como conmemoración del hecho histórico del 8 de marzo, sino como un simulacro nacional de qué pasaría si a todas las mujeres nos desaparecieran (como un recordatorio de lo que sucede en caso de feminicidio).

Inmediatamente han saltado de todos lados a decir que la violencia es generalizada (sí, también es cierto), que las feministas lo que buscan es el aborto y no parar la violencia, que el mundo en realidad se divide en buenos y malos, que sólo se busca golpear al Gobierno, que el machismo no existe, etcétera. En fin, que lo mejor sería quedarnos calladas y dejarlo estar, pero no es tan fácil.

Ser mujer en México

No es fácil escuchar al otro cuando no se le considera, cuando sólo busca denostar y su información se va alejando cada vez más de la realidad, pero tampoco es fácil vivir en un país como México siendo mujer. El paro, se ha dicho muchas veces, hasta el cansancio, tiene un fin: unirnos contra la violencia de género.

Y, tristemente, es un mal que todas las mujeres compartimos. Cuando vi que incluso aquellas que no se denominaban como feministas que unían a la protesta no pude evitar recordar la última temporada de Sex Education y ese capítulo que se ha compartido mucho en redes sociales, donde las chicas de la serie descubren que todas tienen algo en común: han sido víctimas de acoso.

¿Se imaginan un mundo donde todas las personas que conozcan hayan sido acosadas sexualmente? Bueno, en ese mundo vivimos las mujeres, esas son las charlas con nuestras amigas. Tal vez por eso a algunos hombres les cuesta tanto trabajo entender; no lo han vivido. Pero entre nosotras, sin importar partidos, ni preferencias, condiciones sociales o ideologías, es inevitable no sentir empatía y rabia.

Porque no queremos que le pase a nadie, nunca más, ni una más.

Somos mujeres convocando mujeres

Sí, es verdad que quienes lanzaron la propuesta son un colectivo feminista que muy probablemente apoye la despenalización del aborto, pero eso no es el tema del paro, porque somos mujeres apoyándonos entre nosotras, no nos define el color de un pañuelo; somos mucho más que eso. A ninguna mujer le han preguntado si abortaría o no antes de acosarla, antes de abusar de ella, antes de matarla. Esta es una oportunidad para hacer reflexionar a todos los hombres acerca de cómo muchas de las actitudes que aprendieron desde siempre, incluso las que no consideran violentas, han llegado a denigrarnos, a violentarnos de verdad.

Porque valemos lo mismo, social, política, humana y económicamente. Por eso desapareceremos el 9 de marzo, para recordarle al país, que se entere el gobierno cómo impacta lo que hacemos día a día y lo que sucede si nos matan, si nos desaparecen, si nos borran de a poco.

Las mujeres no queremos caminar con miedo, nunca más

Las mujeres no somos ciudadanas de segunda, no somos sólo un cuerpo y estamos hartas de ser vistas como tales. Eso debe unirnos, más que nunca, por encima de las diferencias ideológicas. Yo sé que van a leer muchas opiniones encontradas, pero por primera vez, vale la pena hacer oídos sordos y unirnos, porque, tristemente, el acoso nos une a todas y no queremos que le vuelva a suceder.

Vamos a parar, porque nunca más una niña tenga miedo de salir, ni de cómo vestir, ni de todas esas cosas que nos dan miedo, vergüenza y nos hacen sentir como las "débiles".

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