Era junio de 2019, un día como cualquier otro en el Trabajo, pero ese día hubo algo diferente, me llama la nueva Directora de la empresa en un horario no acostumbrado, pensé que tal vez iba a encargarme un nuevo proyecto, acudí inmediatamente a su llamado, al entrar a su oficina veo que está el dueño de la empresa y el Gerente de Finanzas, oops!! esto no se ve bien pensé, efectivamente no eran buenas noticias, la nueva Directora me dice que la empresa va por un camino muy dinámico y que mi perfil no se adaptaba a lo que ella requería para desempeñar el puesto de Gerente de Recursos Humanos, que ella quería a alguien más joven, no se sentía bien trabajando con una persona mayor como lo soy yo.

Y me dijo que ese era mi último día de trabajo en la empresa.

Me sentí mal en ese momento, porque mi esposa y yo un día antes habíamos hecho planes que queríamos llevar a cabo. Lo difícil fue llegar a casa y decirle a mi esposa y a mis hijas, “Hoy me despidieron del trabajo por viejo”.

Al día siguiente inicie mi búsqueda de trabajo, actualice mi currículo, me tome nuevas fotos, actualicé mis redes sociales, las páginas de empleo en las que estoy inscrito y me dispuse a conseguir un empleo rápido.

Muchas entrevistas, pero nada

Mi experiencia llama la atención y empiezo a participar en procesos de selección, la primera entrevista la tuve con un reclutador de aproximadamente 25 años, la entrevista transcurrió de manera normal, al final me dice “nosotros le llamamos para el siguiente paso”, la llamada no llegó así que le llame para preguntar el estatus de la vacante, a lo que me contesta, “a nuestro cliente le pareció muy interesante su experiencia y conocimientos del puesto, pero requiere de una persona con menos edad, gracias por su participación e interés en nosotros”.

Y así sucesivamente se fueron dando las entrevistas y la gran mayoría me han rechazado por la edad. Tal vez las empresas piensan que al ser mayores de edad somos una bolsa de enfermedades. Que tendremos más ausencias que una persona joven. Que no tendremos la energía para controlar la presión del trabajo.

Que pensarán las empresas, los reclutadores, los analistas de puestos, al dejarnos fuera con toda la experiencia y conocimientos que cargamos.

Los trabajadores mayores de edad, podemos aportar muchas cosas nuevas a una empresa, ponemos a disposición de los patrones todo nuestro compromiso, nuestra estabilidad, porque sabemos la dificultad para encontrar empleo después de los 50, somos tan responsables o más que una persona joven, somos menos proclives a faltar, vamos a trabajar “llueve o truene”, estamos abiertos a seguir aprendiendo, tal vez algunos no seamos tan diestros en el manejo de las nuevas tecnologías, pero nos gustan y trabajamos para dominarlas.

No a la discriminación del trabajador mayor de 50 años

Que tengamos más de 50 no nos deja fuera de la jugada, señores hay empresarios que rebasan esa edad y siguen siendo productivos, siguen llegando a la empresa antes que cualquier otro y siguen siendo los últimos en irse. Tener 50 no nos quita vitalidad o energía, tampoco nos descalifica como productivos, por favor no discriminen, no quiten oportunidades, rompan paradigmas sobre las personas mayores y sobre todo piensen que ustedes algún día tendrán 50.

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