Contraparte a la censura, son la libertad de expresión y la libertad de prensa, esas libertades son conquistas históricas y derechos consagrados en los artículos sexto y séptimo de la Carta Magna. Ello no evita que México sea considerado como uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. Así lo manifiestan el Comité para la Protección de los Periodistas el Committee to Protect Journalist (CPJ). La violencia generalizada alcanzó niveles sin precedentes y ese hecho no está disociado del contexto periodístico y la libertad de expresión. Aclarando el significado de censura que de acuerdo a la organización no gubernamental cibercorresponsales, es el uso del poder para controlar la libertad de expresión para su propio beneficio.

Cuando no prevalece la justicia a los responsables de la violencia, en particular al ataque contra la prensa se ejerce una manera de censura al callar a las voces y sus plumas que se atrevieron a reportar. En México, prevalece un patrón de encubrimiento e impunidad sobre crímenes contra periodistas, el miedo es la constante y los responsables de los crímenes permanecen en su anonimato. Es entonces pues que esta libertad de prensa que brinda luz, se censura desde la impunidad. El mejor reportero de la guerra en el planeta Ryszard Kapuscinski, sostenía que el trabajo de los periodistas no consiste en pisar cucarachas, sino en prender la luz para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse.

La prensa, el descrédito y la violencia como censura

Este régimen, con supuesta dimensión social implicaría la transformación de los principios en la libertad de información y de su acceso como supondría la construcción de un Estado de Bienestar. Es ahí la gran necesidad de información de calidad, transparente que sirva de contrapeso en alianza con la sociedad mexicana.

El periodismo mexicano, observa en una esquina la violencia generada por la delincuencia organizada y por otra la inacción gubernamental.

Durante el año 2020 y según la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), la crisis en libertad de expresión fue más grave con 45 por ciento más agresiones contra la prensa respecto al año 2019. El presidente López, todas las mañanas enfatiza un discurso de descalificaciones y estigmas a medios y periodistas.

A pesar de los pronunciamientos de organismos internacionales como el Artículo 19, CPJ y RSF para no estigmatizar a la prensa, ello no le interesa al presidente López.

Queda demostrado que México es uno de los países más peligrosos para los periodistas, con ello debemos sumar la desaparición de organismos dedicados a la protección de periodistas y Derechos Humanos. Si bien, la inconformidad del poder político con la prensa que revela contenidos sensibles, es un tópico normal en las democracias, en particular cuando se sostiene con argumentos, datos y pruebas, se debe entender que el contrapeso es una regla en la democracia. Por una parte y como regla permanente, el presidente López, descalifica a la prensa crítica, en las ruedas de prensa nombradas “mañaneras” Ello, solamente sirve para polarizar más a la sociedad mexicana.

Sin embargo, la censura, es consistente, como el acoso contra la revista Nexos donde la Secretaría de la Función Pública le impuso una multa que fulminó a la empresa con una supuesta anomalía, y la falta aún no se ha demostrado. Esa revista publicó notas muy bien documentadas sobre la falta de pericia y seriedad del Gobierno en la atención a la pandemia. Puede revisarse que a lo largo de la historia de la prensa en México hay muchas leyes a favor de la libertad de prensa y de expresión, aunque ello tampoco garantizó la gran represión y el control del PRI con la información. Debemos recordar y mostrar a las nuevas generaciones, el paso tan amargo que nuevamente se reviste.

La censura institucionalizada, es aquella que controla y/o manipula la información que recibe la sociedad o bien cuando se oculta cierta información que resulta incómoda para alguna estructura de poder.

Es, en este sentido con la casi inminente desaparición del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos (INAI) que dicho de paso violenta los artículos primero, sexto y diez y seis de la Constitución Política Mexicana siendo un acto de vulgar censura con todas sus letras.

El día 14 de enero del 2021 el presidente López, señaló con otra profunda ignorancia sobre el trabajo de organismos no gubernamentales, medios de comunicación, entre otros que la libertad de expresión y prensa no debe someterse a particulares. Siendo que esta conquista, justamente es por la sociedad civil, ni es consecuencia del actual régimen, ni de algún partido político y sí conlleva el sacrificio de la vida de cientos de periodistas asesinados.

Seamos capaces de pensar y hablar sobre nuestra democracia, no articulemos algo que leemos en una red social o el mensaje rutinario matutino. La validez a nuestra capacidad de juicio descansa en la reflexión y el discernimiento como sujetos políticamente interesados. Para reforzar esta idea cabe mencionar que, es derecho de los mexicanos estar informados con datos oportunos y confiables para exigir la rendición de cuentas. El pensamiento crítico sólo es posible cuando las perspectivas del resto estén abiertas a la inspección.

Lejos de desaparecer el INAI, debe dotarse de dientes y no sufrir la propia censura presidencial. La ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, reserva cierto tipo de información, debido a poner en riesgo la seguridad nacional del país.

La autoridad no explica por qué o para qué clasifica dichas informaciones. Este es un hecho acostumbrado por los últimos sexenios.

Por ejemplo, si deseamos conocer a detalle las actividades de MORENA, el partido político del presidente López, se deberá esperar hasta 2024, o la construcción de la refinería de Dos Bocas (licencias, constancias sobre uso del suelo, permisos, estudios de impacto ambiental, entre otros). Los expedientes sobre el enfrentamiento entre civiles armados y militares en Tepochica, Guerrero el martes 15 de octubre del 2019 con 14 civiles muertos. Que tal con otro caso de información reservada de un gobierno que presume ser transparente, ya se reservó por cinco años los acuerdos, los contratos con los laboratorios AstraZeneca Pfizer/BioNTech y CanSino Biologics para la adquisición de las vacunas contra el COVID-19.

Es preciso señalar que los mexicanos tienen incertidumre ante la vacuna.

Con Fox (2000 -2006) se clasificaron tres millones de expedientes, con Calderón (2006-2012) ocho millones, con Peña (2012-2018) más de doce millones.

Hacia el futuro, sin censura

Por último, quiero exaltar la gran tarea de colegas en esta gran tarea, el periodismo. Si bien la información no es periodismo y es muy clara la diferencia, así como la distancia, entre los paleros groseros que toman por asalto las redes sociales para aplaudir cualquier cosa y denostar aquello que vaya en su contra. El periodismo requiere disciplina, análisis, explicación, contexto y verificación.

El ciudadano necesita información de calidad, a pesar de las nuevas tecnologías el buen periodismo no peligra, el periodista sí.

Para un régimen totalitario, es verdaderamente incómodo ser investigado, señalar la corrupción, así como ignorar los derechos humanos es muy negativo.

La sobreinformación y los excesos como censura

Más allá de censurar las redes sociales, y la falta de herramientas críticas de información en Internet, el periodismo que brinda luz sobre los temas que quieren ser reservados o ignorados, es la opción al pueblo mexicano para mantenerse bien informado. Ahí que el exceso de información sin verificar, las noticias falsas, los cyber voceros oficiales, son una verdadera problemática para el análisis y la reflexión.

Si bien es cierto, que nunca habrá tiempos fáciles para ejercer el periodismo, y a pesar del uso torcido de las palabras donde se niega la censura, luego se disfraza alegando que en estricto apego a la ley.

El resultado, es sin dudas un México desinformado.

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