Desde el mes de febrero del año 2020, cuando comenzó a propagarse rápidamente el coronavirus, muchas personas comenzaron a perder sus empleos formales, especialmente quienes trabajaban para empresas privadas. El creciente aumento del desempleo no se ha detenido durante este año 2021 y son muchas las familias del continente latinoamericano que cada día comen menos.

Aquellos hogares donde hay niños pequeños, mujeres embarazadas, enfermos, ancianos o discapacitados son los que más padecen los efectos devastadores de la insuficiencia alimentaria, debido principalmente porque solo se han mantenido trabajando los adultos sanos.

Pero estos trabajadores únicamente están realizando labores en sus casas, porque la propagación del mortal virus sigue sin detenerse este año.

Por otra parte, son pocos los planes socio-económicos que existen en Latinoamérica para ayudar a la población más vulnerable. Los Gobiernos de América Latina tienen pocos planes de ayuda para los niños, tampoco becas para los estudiantes. Igualmente, las personas con enfermedades crónicas, o los discapacitados no reciben suficientes ayudas sociales gubernamentales, ni las mujeres en período de gestación. Igualmente, cada día aumentan más las precarias condiciones de vida de los ancianos.

Esta difícil situación socio-económica ha desmejorado la calidad de vida de todos, porque la pandemia también genera el desplome de las economías latinoamericanas.

El mortal virus continua sin control y nadie sabe cuánto tiempo durará.

Mucha gente no cree en la eficacia de la vacuna del Covid-19

Ante este panorama desalentador los Gobiernos han intensificado sus esfuerzos para vacunar a la gente, pero existe aún mucho escepticismo entre los ciudadanos en relación a la eficacia de estas dosis.

Algunas personas se han enfermado de coronavirus, tras vacunarse e inclusive ha habido casos de fallecidos por haber recibido estas dosis contra el Covid-19.

Los resultados de las jornadas de vacunación que adelantan en algunos países de América Latina se percibirán a largo plazo.

Mientras tanto los niveles de desnutrición continúa su escalada alcista, porque la gente cada día come menos o se alimentan mal, tras ingerir comidas con pocos valores nutricionales.

La población infantil, las mujeres embarazadas, los enfermos, discapacitados y ancianos son los que más sufren, porque estas personas no trabajan, ni siquiera en el sector informal de la economía.

Las ganancias de los trabajadores informales son insuficientes para comprar alimentos

Los adultos sanos se han mantenido realizando solo trabajos desde casa, debido al confinamiento que exige la pandemia de coronavirus. Pero los ingresos mensuales son pocos, no existe capacidad de ahorro y la comida es escasa en la mayoría de los hogares, al igual que las medicinas, los productos de aseo personal, la ropa y el calzado. No hay dinero suficiente para pagar las consultas con los doctores, los exámenes médicos y servicios como la luz, el internet, el agua los alquileres, préstamos hipotecarios, créditos automovilísticos, el mantenimiento de edificios o urbanismos privados, el transporte público, la gasolina; entre muchos otros gastos semanales.

Sin duda, durante este año 2021 la situación económica empeorará en Latinoamérica.

Ahora se suma la aparición de nuevas variantes de coronavirus, que agravan la crisis sanitaria y socio-económica en la región.

Las últimas estadísticas emitidas por la Universidad de Johns Hopkins, revelan que el coronavirus ha dejado a 222.666 víctimas mortales en Brasil, en México 156.579, en Argentina 47.775, 18.339 en Chile, 14.851 en Ecuador, 5.618 en Guatemala y 5221 en Panamá; mientras en otras naciones continúan aumentando los fallecimientos diarios y contagios.

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