La población de ancianos en los países Latinoamericanos está muy afectada por los serios problemas económicos que ocasiona en las familias la pandemia de coronavirus, además de los efectos devastadores que genera esta enfermedad en la Salud de los mayores.

Aun cuando los ancianos tengan una seguridad social relativamente ajustada a la realidad económica de sus respectivos países, generalmente sus pensiones de vejez son insuficientes para mantenerse económicamente.

Esta situación socio-económica de los ancianos está agravada por la pandemia y otros elementos como la devaluación de la moneda, la inflación y el desempleo que también debilita los ingresos económicos mensuales de las familias en varios países latinoamericanos.

En aquellos hogares donde viven ancianos, la situación financiera puede ser más complicada, debido a que la mayoría de estas personas no trabajan o tienen ciertas enfermedades que son normales a sus edades. Pero sus hijos adultos que aún están físicamente aptos para desempeñar sus trabajos en empresas públicas o privadas, necesitan ayudas económicas para los abuelos de la casa, puesto que son, sin duda, una carga económica fuerte para el grupo familiar en estos días.

La población de la tercera edad enfrenta serias debilidades socio-económicas

Los requerimientos alimenticios y los gastos médicos de los abuelos, por lo general, son bastante elevados. La mayoría tiene pocas fuerzas físicas para realizar inclusive algunas labores domésticas, lo cual exige más gastos ya que es necesario que alguna persona en la familia los ayude físicamente con sus labores de rutina o deban pagar salarios a una trabajadora del hogar para que pueda apoyarlos en esta etapa de la vida.

Por lo tanto, la pandemia irremediablemente está afectando a las personas de la tercera edad y, por ahora, estos daños no parecen detenerse. Gradualmente, los ancianos se están convirtiendo en América Latina en uno de los sectores más vulnerables y desprotegidos, porque sus pensiones son insuficientes y el apoyo de sus hijos a nivel económico ya no es el mismo de antes, ante esta grave crisis sanitaria que afecta al mundo desde hace más de un año.

Los hogares de ancianos se quedan desolados por la pandemia

Los hogares de ancianos tampoco lucen como una opción idónea para atender a las personas de la tercera edad, debido principalmente a los elevados costos económicos que implica mantener a los abuelos en las residencias de ancianos. Por otra parte, si las residencias de cuidado son públicas, generalmente existen condiciones precarias que no son ideales.

A todo esto se le suma el riesgo que implica mantener ingresadas a las personas de la tercera edad en las residencias de cuidado, por la elevada capacidad de contagio de coronavirus que existe en muchas de estas naciones y los riesgos que implican para los adultos mayores.

El panorama no luce alentador para este año 2021. Mientras mucha gente está poniendo sus esperanzas en las vacunas, es bastante probable que muchos de los abuelos sigan padeciendo los daños que genera la crisis sanitaria del Covid-19 en el mundo.

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