La pandemia de coronavirus, que desde comienzos del año pasado, ha dejado efectos devastadores en la mayoría de los países, especialmente en la región de América Latina, continúa haciendo daño este 2021, especialmente en el sector educativo, motivo por el cual millones de niños, adolescentes y adultos mantiene paralizada su formación académica, porque la educación a distancia no les ha beneficiado.

En los países en vías de desarrollo, las comunidades rurales, indígenas y campesinas son las más afectadas a nivel educativo, tras la emergencia epidemiológica que ha desatado al virus y que ha obligado a los Gobiernos a suspender las clases, para proteger las Salud de los maestros y alumnos, porque no pueden permanecer en las aulas expuestos a más contagios de coronaviros.

Frente a esta dramática realidad, algunas naciones han intentado reiniciar las clases, con ciertas medidas restrictivas, pero las crecientes olas de coronaviros que se han desatado, más la nueva aparición de variantes del Covid-19 han hecho retroceder estos planes de reinicio de clases, las cuales han sido suspendidas nuevamente.

Son muchos los niños y adolescentes han resultado positivos en las pruebas de contagio de coronavirus y algunos han fallecido en distintos países. Igualmente, se han registrado la muerte de bebés, tras haber contraído esta grave infección viral.

Ante este desalentador panorama, las autoridades gubernamentales apostaron por intensificar los planes de educación a distancia, dirigidos especialmente a los niños y adolescentes, esto con el propósito de ayudarlos a continuar con sus estudios.

Sin embargo, el resultado de estas iniciativas de formación académica no han sido positivos y muchos son los niños y jóvenes que no estudian nada desde el comienzo de la pandemia.

Alumnos pobres sufren más el daño que ha dejado la pandemia en la educación

Las debilidades educativas se han intensificado especialmente en las regiones con más pobreza, en las comunidades más vulnerables y con más necesidades económicas.

Una situación grave, porque los niños y adolescentes se han puesto a trabajar, y han dejado a un lado los estudios, alegando que reiniciarán su formación académica cuando finalice la pandemia.

En las comunidades pobres, donde abundan las viviendas con precarias condiciones no existen servicios básicos eficientes, como por ejemplo el internet. Y este es precisamente el requisito principal para poder realizar estudios a distancia, además de que muy poco son los hogares que disponen de computadoras, por el precio elevado de estos equipos, tampoco tienen tablets o teléfonos inteligentes con conexión a internet.

La pandemia provocó un aumento de la deserción escolar

Las comunidades más vulnerables no cuentan con los recursos tecnológicos para que los estudiantes de estos sectores pobres continuar realizando estudios a distancia, por ese motivo muchos abandonaron su formación desde el año pasado y, mientras la pandemia no se controle, se desconoce cuándo comenzarán estudiar.

Esta es una triste realizad que permite vislumbrar menos profesionales graduados para los próximos años en muchas naciones y un aumento extraordinario de los niveles de pobreza en la mayoría de los países.

La falta de educación en los niños y jóvenes es a nivel mundial, porque también afecta gravemente a naciones poderosas, como Estados Unidos, y algunos países de Europa, América Latina y El Caribe, África y Asia.

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