La criminalidad sigue cobrando víctimas mortales en el territorio mexicano. Y la Iglesia no se salva. El sacerdote Rubén Alcántara Díaz es el tercer religioso asesinado en México en lo que va de año. Tenía tan sólo 50 años y se desempeñaba como vicario judicial en la diócesis de Izcalli, que pertenece a la alcaldía de Cuautitlán. Su cuerpo fue hallado sin vida la noche del miércoles 18 de abril. Tenía heridas de armas de fuego. Al parecer, fue atacado poco antes de la misa a las 7 de la noche. Los fieles lo esperaban en la pequeña capilla de Nuestra Señora del Carmen en la urbanización Cumbria.

Sin embargo, Alcántara Díaz nunca pudo llegar.

La diócesis mexicana confirmó la muerte en un comunicado oficial y la noticia fue difundida por la agencia Fides. El secretario general de la Conferencia Episcopal de México, monseñor Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, obispo auxiliar de la diócesis de Monterrey, en Nuevo León, confirmó el homicidio del sacerdote.

De acuerdo a algunos testimonios, al parecer el padre estuvo peleando con un hombre antes de ser encontrado sin vida. Hasta los momentos no hay personas arrestadas ni investigadas como responsables del crimen.

El sacerdote es el tercer religioso asesinado en México en lo que va del año 2018, después de la muerte de Germain Muñiz García y el padre Iván Añorve Jaimes.

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