Todo parecía indicar que México se convertiría en una potencia económica mundial. Los recursos, la capacidad humana y la intención no faltaban. Sin embargo, el que era un prometedor País emergente pasó a convertirse en un País arrodillado ante la violencia.

El próximo 1 de julio los mexicanos elegirán el nuevo presidente. No obstante, más de 330.000 electores no votarán en el País ya que se fueron al extranjero, huyendo de la violencia.

Son los llamados “desplazados internos”, personas que se han visto obligadas a empacar sus pertenencias y cambiar lugar de residencia sin querer hacerlo realmente. Según la ong Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (Cmdpdh), en el año 2017 fueron 20.390 los mexicanos que se fueron. La cifra se multiplicó dramáticamente en los últimos meses.

El mapa de los riesgos

Los desplazados son principalmente los habitantes de 79 localidades de nueve estados mexicanos.

Son los lugares más peligrosos, donde nadie logra escapar de las estadísticas. La mayor parte de los episodios de violencia se han registrado en el estado de Guerrero, uno de los más violentos, además de Sinaloa – donde operan varios de los más importantes carteles de la droga en México – en Chiapas, Chihuahua y Oaxaca.

En contra de la comunidad indígena

Una de las comunidades más afectadas por la violencia en México, y que ha tenido que cambiar su hogar y desplazarse en el interior del país para proteger su vida, es la comunidad indígena. En el territorio mexicano, seis de 10 indígenas son desplazados internos.

El drama de Chiapas

El caso más dramático, en términos estadísticos, es el de Chiapas, donde el conflicto agrario entre los municipios Chalchihuitán e Chenalhó, en la región Altos, obligó a 5323 indígenas de la comunidad tzotziles a escapar de sus propias casas para refugiarse en las montañas. Allí 11 de ellos murieron de hambre y de frio. Entre ellos dos niños de un año y medio y de dos años y medio y cinco ancianos. Las condiciones eran realmente extremas.

Entre guerras territoriales y violencia política

De acuerdo a algunas denuncias recogidas por los activistas de derechos humanos, en muchos de los casos de violencia han sido protagonistas miembros del ejercito mexicano. Y detrás de la motivación, además de la criminalidad organizada, también están la violencia política, los conflictos sociales y las guerras territoriales. En el estado

Zacatecas varias familias tuvieron que escapar de Chalchihuites por culpa de la violencia desatada por grupos armados que, se rumorea, fueron pagados por una multinacional de Canadá. De acuerdo a un informe de Cmdpdh por dos años los habitantes de la zona fueron amenazados.

El recuerdo de Baldenegro López

La última víctima de esta situación es Isidro Baldenegro López. Líder de la comunidad indígena y activista de Chihuahua, fue asesinado en enero del año 2017 en medio de un conflicto por explotación de recursos ambientales y derechos humanos. Baldenegro López defendía un grupo de 12 familias que tuvieron que abandonar sus casas y buscar refugio en Guachochi, Hidalgo del Parral y Chihuahua.

El activista fue premiado en el año 2015 con el Goldman Prize, considerado el Nobel alternativo para el ambiente, por la lucha en defensa de los bosques de la Sierra Madre de Tarahumara. Al parecer, varias empresas estaban cortando los árboles ilegalmente y Baldenegro López denunció la situación. Con la muerte de Baldenegro López se demuestra que las personas que defienden los derechos humanos y ambientales en México se han vuelto más vulnerables y blanco de la criminalidad que queda impune.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!
Haz clic para leer más