Derecho, revés. Las propiedades terapéuticas del tejido han sido confirmadas científicamente. Según Herbet Benson, profesor de la Universidad de Harvard, “el gesto repetitivo de cruzar los puntos baja el nivel de epinefrina y norepinefrina”, sustancias que produce el cerebro cuando está bajo estrés. Quizás por este motivo un oficio tan antiguo como tejer, típico de nuestras abuelas, se ha vuelto de Moda. En un momento de grandes preocupaciones, tejer podría salvar de los males modernos y regalar tranquilidad y serenidad.

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Tejer puede ayudar en un momento de depresión. O cuando estamos agobiados o nerviosos. Además, hoy en día el “knitting” no está relacionado a la necesidad de confeccionar prendas de vestir hechas en casa y brinda la posibilidad de gozar del lado artístico de la creatividad y la fantasía sin presiones.

“Sigan el trabajo con la mirada pero dejen que los pensamientos y las preocupaciones se alejen poco a poco, no demasiado obviamente, de manera que el trabajo los mantenga ocupados un 50 por ciento: sus nervios se beneficiarán. Mucho más que tomando pastillas de tranquilizantes”. Así describe el tejido en el año 1966 Maria Rosa Gianni en el libro “Tejido: agujas al servicio de la fantasía”. Bien sea una moda hipster o no (como la pasión por la bicicleta, la jardinería o la cocina), el tejido obliga a estar concentrados en el presente, al mismo tiempo que contribuye a ejercitar la paciencia y cultivar la autoestima. Nada más gratificante que un proyecto terminado luego de meses de duro trabajo con las agujas de tejer.