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Un extranjero en tierra mexicana cuenta cómo la tragedia del Terremoto le regaló una lección de vida. Raúl Zibechi se encontraba en Ciudad de México el 19 de septiembre, y vivió en directo una de las jornadas más dramáticas en la historia del país. El terremoto dejó a su paso muerte y desolación, pero también provocó el resurgir de la esperanza y la Solidaridad. A pesar de la corrupción [VIDEO] y la criminalidad, los mexicanos se unieron para apoyar a las víctimas del sisma y levantarse de los escombros.

En su análisis de Zibechi cuenta cómo el estado y las empresas tratan de sacarle provecho económico a la tragedia del terremoto, pero es el sentimiento auténtico de los ciudadanos lo que realmente mueve los ánimos y la reconstrucción de las zonas afectadas.

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“Tuve la inmensa suerte de estar en Ciudad de México durante el sisma – escribe Zibechi -. En los días que siguieron el terremoto estábamos en Ciudad Jardín, donde se derrumbaron varios edificios, mientras otros presentaban importantes daños a sus estructuras. Compartimos como voluntarios, junto a las personas y su dolor [VIDEO] por lo que estaba ocurriendo [...] Me siento afortunado de haber vivido esa experiencia”. “El pueblo mexicano es solidario – agrega el italiano -. Es un pueblo grande, larga, coherente, que no tiene intereses escondidos y tampoco tiene deseos de visibilidad o de protagonismo. Cuando ayudan, no se trata de caridad sino de un gran sentimiento de responsabilidad”.