La administración del presidente norteamericano Donald Trump propuso un nuevo sistema de seguridad después de la marea negra causada en el 2010 por la explosión de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon en el Golfo de México [VIDEO].

Con esta medida, el nuevo Gobierno estadounidense quiere reducir la supervisión por parte del ejecutivo de la producción de petróleo por parte de la empresa privada. De acuerdo al diario The Wall Street Journal, el Bureau of Safety and Environmental Enforcement, entidad que regula las actividades del sector energético, calcula que con estos cambios se podrían ahorrar más de 900 millones de dólares en los próximos 10 años.

Una ventaja considerable para las empresas petrolíferas en un momento en el que enfrentan la baja de los precios del crudo.

Además, con la propuesta se espera poder reducir el número de requisitos que se le piden a los productores de petróleo offshore en tierra firme. Y se podrían eliminar los controles de terceros inspectores, como los que no funcionar en el accidente Deepwater Horizon.

Asimismo, el gobierno de Washington [VIDEO] parece querer reducir los costos en materia de seguridad, que los grupos energéticos de Estados Unidos consideran un obstáculo. A pesar de que los riesgos de que ocurra otro desastre ambiental son bastante altos.