El discurso

En un evento que se llevó a cabo en Querétaro, el presidente de México #Enrique Peña Nieto, mencionó durante su discurso: “No vaya a ser que, por decisiones que los mexicanos tomemos, se nuble tal nuestra vista, ante el enojo, que pasemos del enojo a la angustia y a la preocupación, debemos mantenernos en un rumbo de crecimiento y de desarrollo hacia adelante”.

Traducido al lenguaje del mexicano de a pie, lo que el presidente quiso decir fue: “No te enojes, porque el que se enoja pierde y acuérdate que vienen las elecciones”.

No es enojo

No, señor presidente, si los mexicanos no estamos enojados, estamos ¡hasta la…coronilla! de ver como el país está en un franco deterioro social y económico.

Usted disculpe señor presidente, si nuestro enojo le afecta o molesta, pero éste no es gratuito.

La mayoría de los mexicanos que no pertenecemos a la clase política o empresarial de primer nivel, que son quienes sí disfrutan del “desarrollo” económico del país que usted y su Gobierno tanto pregonan, sí estamos enojados.

Nos enoja ver a nuestro país que tanto amamos en manos de la delincuencia tanto organizada, como de cuello blanco.

Nuestro enojo se debe al ver todos los días nuestros bolsillos con menos dinero y más deudas.

Nos enojamos cuando vamos al mercado y vemos que los alimentos básicos para una vida digna como los huevos y la carne, cada día cuestan más.

El enojo se incrementa cuando quienes tenemos la oportunidad o desgracia –sinceramente ya no sabemos que es mejor- de tener un vehículo, notamos un costo altísimo por la gasolina, siendo que somos un país productor de petróleo y que la famosa Reforma Energética que tanto nos prometió nos iba a bajar de costo servicios como el gas y la luz, tan sola ha sido una estrategia para beneficiar a unos cuantos que en algunos casos, han puesto gasolineras con otro nombre pero con el mismo costo, producto y proveedor.

Nos enoja ver como crece la delincuencia en las calles, el secuestro y la extorsión haciendo que todos los mexicanos vivamos con miedo, aún en nuestras propias casas ¿Es eso justo? ¿Nos lo merecemos?

Nos enoja ver como ex – gobernadores que robaron el dinero de sus respectivos estados cuando tenían el poder, salgan extraditados de un país con ropa de marca, zapatos lujosos y relojes tan ostentosos y grotescos que solo un millonario puede comprar.

Nos enoja ver como se han clonado las tarjetas de apoyo para los damnificados de los sismos, robándose el dinero que buena falta les hace mientras el gobierno no hace nada por corregirlo. El hecho que Virgilio Andrade sea el responsable de ellas, deja mucho que desear.

Nos sigue molestando ver como se incrementa la Gran Estafa [VIDEO] al país y que los funcionarios y secretarios involucrados dentro de su gabinete, sean intocables.

Señor presidente, nos molesta el gasto de 10 mil millones de pesos que se ha gastado en la publicidad de su imagen [VIDEO], los 3 millones trescientos mil pesos diarios que reciben los precandidatos para sus campañas y los seis mil setecientos ochenta y ocho millones novecientos mil dieciséis pesos que gastará el INE en las próximas elecciones, cuando en las clínicas del sector salud no hay medicinas ni equipos médicos, cuando en las escuelas no hay ni un triste videoproyector, cuando miles de estudiantes universitarios se quedan sin estudiar por falta de recursos, cuando no existen becas suficientes de posgrado en el extranjero, cuando el aumento al salario mínimo es una burla, cuando…cuando…cuando.

Nos molesta y enoja ver que nuestro país está considerado como uno de los más peligrosos para la mujer, para los periodistas y está colocado en los primeros sitios de corrupción e impunidad a nivel mundial.

Señor presidente, los enojos también cuentan y… ¡Cuentan mucho!