Finalmente terminaron los 60 días de Precampañas presidenciales.

¡Precampañas mis polainas!, diría doña Márgara Francisca en la sátira política "El Privilegio de Mandar", porque tuvieron todos los atributos de campañas políticas por ser candidatos únicos los de cada una de la coaliciones, además de que no fueron eventos privados con los militantes de sus partidos políticos sino reuniones multiduninarias donde se convocaba a todos -con torta y frutsi como premio claro- a ir y hacer montón entre los simpatizantes de cada candidato.

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Y lo más indignante para los ciudadanos mexicanos es que sus famosas precampañas las costearon con nuestros impuestos, ¿así, o más cínicos?

¿Cuáles fueron las características de la "precampañas presidenciales"?

Fueron 60 días en que los ciudadanos nos tuvimos que 'chutar' campañas de descalificación entre los candidatos: Anaya se la pasó vociferando en contra del PRI y de Meade; AMLO [VIDEO] se dedicó a llamar a todos los que hablaban mal de él que pertenecían a la mafia del poder y que se la pasaban usando la guerra sucia en su contra; y Meade [VIDEO] se pasó los 60 días hablando de los logros de la administración de Peña Nieto sin meterse a descalificar a sus contrincantes, y si lo hacía era veladamente.

El caso es que llenaron los medios de comunicación a nivel nacional de spots publicitarios a favor de los precandidatos y al final de cada uno decían: dirigido a los militantes de tal o cual partido. ¿O sea que los ciudadanos de a pie nos teníamos que tapar los ojos y los oídos para no enterarnos de ellos?, ¿o debíamos desaparecer del planeta para no contagiarnos con sus descalificaciones y musiquitas pegajosas? ¡Deberas que se pasaron de lanza!

Consideran los analistas políticos, y yo también, que si eran precampañas pudieron muy bien reunirse en privado con sus militantes simpatizantes y pasarles la información a través de sus redes sociales y no hacer un reality show a nivel nacional como en realidad sucedió, donde los medios masivos de comunicación se vieron obligados a otorgarles espacios valiosísimos para transmitir sus spots políticos una y otra vez y los ciudadanos nos fastidiamos con ellos; o sea que todos salimos perdiendo, menos los políticos involucrados por supuesto.

Todo lo expuesto manifiesta que las dichosas precampañas tuvieron todas las características de campañas electorales, a las que sólo les faltó esclarecer sus propuestas y promesas políticas. ¿A quién quieren engañar?, ¡se pasan!