Las críticas en contra de Donald Trump por la decisión de crear nuevos impuestos al acero y al aluminio llegan no sólo desde el extranjero. También en casa el presidente norteamericano ha encontrado resistencia. La presión llega desde el mismo partido republicano. El portavoz Paul Ryan ha dicho que espera que se le de un freno al plan [VIDEO] de aplicar impuestos del 10 y del 25 por ciento a las importaciones de estos minerales.

“Estamos extremadamente preocupados – dijo Ryan – por las consecuencias de una posible guerra comercial. Le pedimos a la Casa Blanca que no siga adelante con este plan”. A través de un comunicado el parlamentario dijo que la nueva reforma fiscal le ha dado un impulso importante a la economía de Estados Unidos y no hay que correr el riesgo de que esta decisión la frene.

Sin embargo, Trump no tiene ninguna intención de dar marcha atrás. Simplemente ha dicho que considera la posibilidad de retirar la obligación de impuestos hacia Canadá y México en el caso de que sea negociado de nuevo el acuerdo de libre mercado con los países de América del norte.

Desde México, el representante estadounidense en las negociaciones [VIDEO] del Nafta, Robert Lighthizer, dijo que con seis de los 33 capítulos cerrados hasta ahora, los progresos en las conversaciones están saliendo más lento de lo que se pronosticaba. “Si hay voluntad política – dijo – estoy seguro de que podemos conseguir una vía más rápida y eficaz”.