Faltan pocos días para que se termine la campaña electoral en México. El domingo 1 de julio los mexicanos irán al voto para escoger el próximo presidente y varios consejos municipales y regionales.

Esta ha sido la campaña electoral más violenta de la historia mexicana. Desde el pasado mes de septiembre, cuando comenzó la carrera hacia el voto, han sido asesinados 126 políticos, de los cuales 19 ya en la papeleta electoral, y 28 pre-candidatos. Además, se registraron formalmente 510 agresiones directas a políticos que forman parte del proceso electoral.

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Un país sumido en la violencia

Los 126 políticos a los que les fue arrancada la vida en manera violenta en esta campaña electoral son la prueba del momento dramático que se vive en México.

La violencia golpea especialmente a los políticos que tienen como bandera la lucha en contra de la corrupción, de la criminalidad, y también a los sacerdotes que ayudan a la comunidad en contra de las bandas organizadas, y activistas que luchan por los derechos humanos.

Según un reporte de Etellekt, son muchos los motivos que han llevado a este situación extrema. Rubén Salazar, director de la consultora, explicó en una entrevista que entre las razones está la poca cultura cívica en México, la mala organización del proceso electoral, los conflictos internos entre las diferentes fuerzas políticas y la falta de un efectivo plan de seguridad nacional. En un documento titulado “Violencia política” los especialistas han advertido de la amenaza de una jornada llena de agresiones el domingo 1° de julio.

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La violencia como recurso público

En México la democracia ha dejado de ser una herramienta con la cual debatir entre diferentes posturas políticas. En su lugar se está utilizando el poder de la persuasión de la violencia. Ahora es muy común el uso de la violencia como recurso efectivo para obtener un cargo público y eliminar a quienes podrían ser competidores o futuros elementos de oposición.

El informe de Etellekt confirmó que desde el pasado 8 de septiembre del 2017, cuando comenzó la campaña de las elecciones del 1° de julio, se han registrado en manera oficial 510 agresiones directas y han sido asesinados 126 políticos, de los cuales 19 eran candidatos y otros 28 eran todavía pre-candidatos. Quitándoles la vida se les impidió seguir en la carrera electoral. Una de las víctimas mortales era el candidato del Partido Revolucionario Institucional, Fernando Purón, quien fue asesinado en la puerta de la sede en la que había participado a un mitin político.

Muchas de las víctimas eran candidatos que habían cambiado partido porque no se sentían identificados con algunas de las decisiones tomadas por su tolda política.

Influyó mucho también el agotador proceso de selección de los candidatos a las elecciones, a nivel nacional y local. También fueron asesinados 351 funcionarios no electos, de los cuales 307 pertenecían a agencias de seguridad. En las elecciones presidenciales del año 2012, se habían registrado sólo nueve casos de asesinato de políticos, entre los cuales sólo uno candidato a las elecciones.

La violencia como estrategia política

De acuerdo al análisis de Salazar, el estado de la violencia política en México demuestra que se está iniciando un proceso en el en muchas regiones se gobierna a través de la violencia, tratando de eliminar el mayor número de rivales, y cancelando la posibilidad de que surjan nuevos a través de la intimidación. También se considera que esa estrategia ha sido soslayada por el Instituto Nacional Electoral, que sostiene que se trata de una operación exclusiva de las organizaciones criminales y de la situación de violencia que se vive en el país.