Como parte de la estricta política migratoria que desarrolla actualmente la administración gubernamental del presidente Donald Trump, Estados Unidos tiene previsto iniciar este fin de semana un plan para deportar a varias familias de inmigrantes centroamericanas, las cuales tienen poco tiempo de haber arribado a esta región norteamericana.

De acuerdo a informaciones suministradas por funcionarios estadounidenses, las autoridades de migración tiene previsto comenzar este plan de deportaciones el próximo domingo, lo que revela el interés de parte del Gobierno de continuar restringiendo el acceso de miles de migrantes a esta nación, aun cuando muchas familias se encuentren ejerciendo fuertes presiones en los puestos de control fronterizo para solicitar asilo.

Las familias que serán deportadas recibieron orden de expulsión en tribunales de migración

Mark Morgan, director de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU, declaró que la aplicación de este nuevo plan de deportaciones de migrantes se dirigirá específicamente a los grupos familiares que recibieron una orden de expulsión emitida por un tribunal de migración; lo que revela que muchos de estos casos fueron analizados previamente, desde el punto de vista jurídico.

Morgan, quien es el cuarto jefe del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos durante el Gobierno de Trump, indicó que esta institución se encargará de dirigir esta nueva medida a las familias que inmigrantes, sobre quienes recaerá el nuevo plan de deportaciones.

La política migratoria del Gobierno del magnate se ha vuelto mucho más estricta en los últimos meses y, recientemente, Trump solicitó a México la aplicación de planes y programas más severos para controlar el paso de migrantes por el territorio mexicano, quienes tienen como propósito final llegar a Estados Unidos e iniciar los trámites para radicarse en este país, muchos legalmente, otros por la vía de los indocumentados.

Gobierno de AMLO ha respondido a algunas solicitudes de EEUU en materia migratoria

Frente a esta grave situación, el Gobierno de López Obrador respondió militarizando las regiones de las fronteras norte y sur de México, con la finalidad de establecer controles más seguros para controlar la masiva llegada de migrantes a este país, además de ofrecerles atención a sus necesidades básicas, entre ellas más seguridad.

Sin embargo, el Gobierno estadounidense continúa ejecutando acciones para detener la inmigración ilegal de indocumentados, debido a los diferentes problemas que se vienen registrando por la gran ola de migración, particularmente debido al colapso operativo que se registra en los diferentes puestos de control migratorio en la frontera sur de EEUU, lo cual ha demandado igualmente mayor resguardo militar.

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