El día de ayer se anunció que la votación por una nueva Constitución de la República de Chile había ganado la elección. 78.27% aprueba elaborar una nueva Constitución. Aquí había dos opciones solamente: aprobar o no aprobar. Los chilenos han decidido aprobarla. El Acuerdo Por la Paz Social y la Nueva Constitución, en el que los partidos firmantes han llegado al acuerdo de convocar a una Convención Mixta Contitucional propone que el 50% de los participantes en dicha Asamblea sea elegido por votación popular; mientras el otro 50% lo será de manera parlamentaria, renunciándo inmediatamente a sus cargos quienes vayan a participar en la Convención.

El plazo en el cual dicho órgano estará operando será de 9 meses, pudiendo extenderse hasta 3 meses más, tras lo cual el órgano será disuelto. El pueblo, de esta manera, ha rechazado que la nueva Carta Magna sea redactada por únicamente los parlamentarios, que era la otra propuesta del Acuerdo. Es importante señalar que esta nueva constitución viene a suplir aquella que el dictador Augusto Pinochet había dejado para la nación de América del Sur.

Nueva Constitución hija del levantamiento

La votación para esta consulta contó con el 50% del padrón electoral, menos del esperado, pero definitivamente histórico, considerando que las votaciones convocadas por el Estado no consideran números por encima de ello, especialmente cuando hablamos de democracia representativa bajo el modelo estadounidense.

Pero esto significa que el pueblo chileno en verdad desea un cambio en su modus vivendi, y que confían gran parte de ello en la redacción de esta nueva Constitución, pues las protestas que comenzaron el 18 de octubre del 2019, no se han detenido desde entonces, ni siquiera con la irrupción de la pandemia por SARS-COV-2.

Podemos denotar que éstas, dirigidas principalmente en contra del modelo neoliberal heredero de Pinochet, y no sólo continuado, sino agudizado por Sebastián Piñera, con énfasis especial en el tema de las pensiones, han sido la causa principal de que hoy estemos ante este acontecimiento inaudito.

Estamos en guerra contra un enemigo poderoso: Piñeira

Recordemos las palabras del excelentísimo Piñera tras los disturbios del año pasado: “Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie y que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite, que está dispuesto a quemar nuestros hospitales, el metro, los supermercados, con el único propósito de producir el mayor daño posible”. Es indudable que los "representantes" de los pueblos han dejado de serlo en muchas ocasiones, para pasar a ser continuadores del orden político.

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