Hemos sido partícipes del debate entre ambos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos de América, pero ¿en quién podemos confiar? La respuesta no es clara, porque mientras el partido republicano de dicha nación se mantiene con sus ideas de siempre, es decir, con su peculiar falta de perspectiva futura, entornando frases acerca de lo que pretenden hacer, sin una propuesta clara de cómo desarrollar esos mismos proyectos; mientras eso hace el republicano, el partido demócrata se enfrasca en mostrar una superioridad al mismo, pretendiendo una inversión exuberante que fue presa de los ataques de Trump.

Mientras Trump desea mantener la primacía de los hidrocarburos, Biden apuesta por un desarrollo más progresista -en un sentido tecnológico-, pues busca llevar a cabo proyectos de infraestructura con energías renovables como la eólica o la solar.

Trump se muestra más bien escéptico

Antes estas ideas expuestas por Biden, Trump apuntó que una economía que deje de lado la base de los hidrocarburos es una idea absurda y no sustentable en absoluto. La idea es clara: mientras a Trump le interesa más dejar en claro la primacía de la economía y de las soluciones a corto plazo, parece que Biden desea mostrar su parte más cercana al ala vanguardista de su partido, asumiendo algunas de las ideas heredadas por Bernie Sanders, aunque no en muchas otras materias, como es el caso del socialismo declarado de Sanders y de su apoyo a los migrantes, cuestión más bien ausente en Biden.

Pero la idea de Trump es clara: no sólo mostrar las "armas" que lo han llevado a la presidencia, sino recargarlas y revitalizarlas a raíz de la pandemia del coronavirus. Es evidente también que Trump tiene la mira puesta en la economía china, una de las pocas con crecimiento después de esta situación.

El camino del imperialismo no para

En cualquier caso es evidente que ambos candidatos a la presidencia no tienen en cuenta, para sus ideas y políticas, nada más que a su nación, es decir, los intereses de los Estados Unidos de América; y aunque Biden desea una renovación de la manera en que se produce energía en el país, no lo hace con fines filantrópicos ni humanitarios, sino económicos.

Ambos siguen buscando una forma de rescatar a la nación basando esa economía en la utilización de la energía, Trump para resultados inmediatos en el corto plazo; Biden buscando más bien a mediano y largo plazo.

En cualquier manera, y a raíz del debate, sabemos que poco pueden esperar los demás países que dependen de la economía estadounidense, con respecto a una ayuda como parte de la política de los candidatos. A 9 días de las elecciones aún no estamos seguros de que la derrota de Trump sea la buena noticia que esperamos.

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