Es importante saber que el consumo moderado de cerveza tiene muchos beneficios, pues se ha creído de manera errónea que consumir Cerveza o cualquier bebida alcohólica causa daños a la Salud, lo cual solo es cierto si se consumen en exceso.

La cerveza se elabora con agua, cereal y lúpulo. Su principal componente es el agua (90%) además de azucares no fermentados, minerales, vitaminas, ácidos, fenoles, alcoholes, dióxido de carbono y aditivos.

La cerveza es menos energética que el vino tinto, la leche, el pan o cualquier otra bebida alcohólica. Contiene reducidos niveles de azucares y ninguna materia grasa. Su aporte en proteínas es superior al del vino u otra bebida alcohólica, pero es inferior al del pan o la leche entera.

En la cerveza está presente la tiamina (B1) que actúa cobre el metabolismo de los glúcidos. La riboflavina (B2) que facilita la digestión. La niacina (B3) muy importante para regular el nivel de colesterol y azúcar en la sangre. La piridoxina (B6) compuesto que interviene en la síntesis y transformación de aminoácidos y proteínas. Asimismo contiene ácido fólico (B9).

En muy pocos alimentos se puede encontrar la cantidad de ácido fólico que contiene la cerveza, por lo que provee múltiples beneficios como:

  • Ayuda a la formación y regeneración de los procesos celulares del organismo.
  • Ayuda al desarrollo y formación de glóbulos rojos.
  • Aumenta la fertilidad femenina y retarda la menopausia.
  • Influye en el buen desarrollo del feto y podría evitar malformaciones.

La cerveza presenta bajo contenido en sodio, el cual es similar al promedio que hay en el agua potable.

Además tiene poco hierro, pero posee manganeso, el cual es un fijador del hierro, por lo que es un buen complemento dietético en casos de anemia. También tiene minerales como el fósforo y silicio, este último juega un papel fundamental en la formación y mantenimiento del tejido óseo.

La cerveza también aporta polifenoles; flavonoides que, para ser más exactos, son un grupo de antioxidantes naturales presentes en las plantas y vegetales. Otros estudios han demostrado su eficacia en la prevención y tratamiento de osteoporosis. Un litro de cerveza puede aportar a la dieta diaria 20% del consumo habitual de flavonoides.

Los hidratos de carbono no digeribles forman parte de la fibra soluble de la cerveza. Esta fibra es importante para la salud, pues evita el estreñimiento, disminuye la incidencia de cáncer de color y de diverticulosis y rebaja la colesterolemia.

La cerveza no engorda, pues el valor calórico de una cerveza se basa en su contenido de alcohol etílico, 7 Kcal/g como promedio, y en su extracto seco residual constituido fundamentalmente por maltodextrinas (4 Kcal/g) procedentes de la hidrólisis que la levadura no pudo metabolizar.

La ingesta de un litro diario de cerveza aportaría 17% de las necesidades energéticas de un hombre y algo más en el caso de una mujer. Una cerveza sin alcohol presenta un valor calórico mucho más bajo del orden de 140 Kcal por litro.

En conclusión, la cerveza consumida con moderación no engorda. Independientemente de su ingesta lo que sí provoca el aumento de peso son los hábitos o rutinas de vida que incluyen alimentos ricos en grasa y/o contenido energético, los cuales frecuentemente se acompañan con altas dosis de cerveza.