¿Quién no se ha levantado por la mañana a la voz del despertador, sintiéndose aún fatigado? Miras la hora y piensas “cinco minutos más” y comienza un ciclo interminable entre la sensación de adormecimiento y la necesidad de levantarse. De pronto tu cama se siente más irresistiblemente acogedora de lo que era anoche y –bendito sea el botón de repetición en la #alarma del celular- te permites un rato más entre las cobijas.

Una buena noche de sueño es increíblemente importante para la #Salud. Tal vez ésta sea la razón por la cual muchos de nosotros intentamos extenderla tanto como sea posible. Sin embargo y pese a la creencia popular, dormitar es agradable mas no saludable.

La realidad es que el sueño fragmentado es todo menos reparador y conduce a la somnolencia y a la insuficiencia durante el día.

Ésta dinámica es fácilmente explicada a través de la inercia del sueño: El ciclo de sueño biológico se ajusta a la constante del horario en el que dormimos y nos levantamos (incluso los fines de semana, hecho que explica por qué el lunes se percibe tan pesado). Dormitar por las mañanas fragmenta el sueño, llevando a quien lo practica a introducirse en un nuevo ciclo de sueño fragmentado e incompleto, lo que resulta en letargo durante las siguientes horas del día.

Dormitar evita el hábito de levantarse temprano

El comienzo de un ciclo de sueño es el peor punto para levantarse, generando la sensación de haber dormido mal durante la noche entera. La sensación que ésta actividad provoca afecta significativamente el rendimiento físico y cognitivo.

Por si esto fuera poco, ésta práctica provoca que cada vez sea más difícil levantarse a la hora adecuada. Dormitar rompe el vínculo entre el estímulo (la alarma) y la respuesta (despertar por completo) evitando así, que te acondiciones al hábito de “levantarte temprano”.

Para mejorar ésta situación, se recomienda el establecimiento de ciclos de sueño continuo que duren de seis a ocho horas durante toda la noche y configurar la alarma a la hora exacta en que es necesario despertar. De ser posible incluso, incluir los fines de semana dentro de una práctica lo más cercana a la de la semana hábil. La consistencia provocará que los hábitos de sueño se vuelvan constantes, mejorando el rendimiento durante el día y haciendo más sencillo despertar cada día al sonido de la alarma.

Si deseas conocer más acerca de la importancia del sueño en el rendimiento profesional, te invitamos a visitar el siguiente enlace [VIDEO] #dormir