Existen mitos y realidades en torno a las bondades de comer placenta, luego de que la mujer ha traído un hijo al mundo. Sin embargo, la práctica moderna de madres que se comen sus propias placentas no se estableció, sino hasta la década de los años 70, cuando una mujer de la “contracultura” lo hizo, luego de dar a luz en su comunidad.

La mujer y sus amigas, también se unieron a este acto y lo describieron como “maravilloso, reconstituyente y delicioso”.

No te pierdas las últimas noticias Sigue el canal Salud

Los zoólogos señalan que la mayoría de los mamíferos se come la placenta inmediatamente después del parto, con la finalidad de eliminar la sangre que pueda atraer a los depredadores.

Muchas personalidades famosas del mundo del espectáculo se han sumado a esta idea de comerse la placenta, tras dar a luz, convencidas de que las ayudará en la recuperación posparto y atraídas por la idea de sus posibles beneficios para la Salud. La placentofagia va en aumento entre las nuevas generaciones de madres y se habla de sus bondades para la salud, a pesar de que no existen estudios científicos que avalen dichas afirmaciones o creencias. Celebridades como Kim Kardashian, Tom Cruise y Ana Patricia Gámez se han visto tentados por esta corriente en la carrera por la búsqueda del elixir de la vida.

Entre los riesgos de la placentofagia se encuentran la contaminación de la placenta por virus y bacterias una vez expulsada, por lo que causaría infecciones si se consume. Ya fuera del útero, la placenta puede perder sus propiedades e infectarse de una bacteria que se encuentra en el 10% de las vaginas.

Para algunos expertos, no es conveniente comer lo que el cuerpo expulsa de forma natural. La placenta es un órgano fetal, pertenece al feto, se compone de tejido fetal y es un producto de desecho. Algunas placentas contienen infecciones bacterianas y restos de heces fecales.

¿Qué es la placenta?

La placenta es una estructura redondeada en forma de disco, de unos 25 centímetros de diámetro y 2.5 centímetros de grosor - hacia el final del embarazo - que adosada a la cara interna del útero materno, le permite al bebé nutrirse mediante la extracción de los elementos provenientes de la sangre materna.

La placenta empieza a formarse en el mismo momento de la implantación del embrión en la pared uterina, lo cual ocurre a la semana de haberse producido la fecundación. Ésta se desarrolla a partir de las células provenientes del espermatozoide y el óvulo que dieron desarrollo al feto. Una de sus principales funciones es la nutrición fetal.